Como quiero tomar MÁS FIBRA, me compro unas GALLETAS ricas en fibra y listo

Hoy te invito a que hagas una visita imaginaria, ¿estás preparado/a?, ¡Comenzamos!

Estas en el super, miles de productos y alimentos te rodean; una calle para los productos de limpieza, otra para los productos de higiene y cosmética; otra para los lácteos y derivados en refrigeración; para los zumos, para la fruta y verdura, para el pan, la carne o el pescado,…

Y llegas con tu lista o no de la compra; coges tu carro o cesta y comienzas a elegir los alimentos o productos deseados o necesarios. Además, recuerdas la conversación que tuviste el otro día con tu cuñado/a en la que te contó que él/ella tomaba mucha fibra porque le costaba ir al baño y tú, que tienes el mismo problema te decides a seguir sus pasos para resolverlo.

Entonces, haces el siguiente planteamiento: “Si para ir al baño necesito tomar más fibra pues, aumento su consumo y listo“. Y, como estás en el super, llegas a la calle de los “PRODUCTOS PARA…” y dices: “Como quiero tomar más FIBRA me compro estas GALLETAS ricas en fibra y listo“.

Sin embargo, ¿da igual si tomas fibra presente de forma NATURAL en ALIMENTOS que si procede de PRODUCTOS en los que se ha AÑADIDO?

La respuesta es rotundamente NO.

La INDUSTRIA ALIMENTARIA, se dedica a seguir nuestras necesidades:

-Si vamos a correr y no llevamos una botella de agua porque se nos resbala, se fabrican botellas más ergonómicas para que eso no ocurra y la sigas comprando.

-Si no llevas fruta en el bolso para que tu niño/a se la tome en el parque porque te da pereza llevarla cortada, se fabrican unos sobres que contienen un preparado para beber “con frutas” y así sigas comprando.

-Si trabajas fuera y no puedes comer en casa todos los días, se fabrican envases  para que puedas llevar la comida de tu casa al trabajo y así sigas comprando.

– Si conoces la importancia del consumo de FIBRA, pero pasas de tomar alimentos que la contengan  y estás dispuesto/a a pagar más por productos más palatables como GALLETAS, tortitas de arroz, etc, se comercializan productos ricos en fibra para que sigas comprando.

Dicha INDUSTRIA te ofrece comodidades sin tener en cuenta si mejoran tu salud o no, simplemente es marketing de venta y nada más, es decir, si un alimento o un producto genera ventas, se comercializa y si no, pues se busca otro que tenga más salida y lo que se esté vendiendo es indiferente.

¿Y por qué mi respuesta anteriormente, ha sido NO? ¿Será un capricho de una Dietista-Nutricionista cabezota? ¿O puede que los alimentos y los productos no nos aporten lo mismo?

En primer lugar, ningún/a profesional de la Nutrición fomentaría hábitos “por capricho“.

Y en segundo lugar, claro que NO nos aportan lo mismo:

ALIMENTOSricos en fibra” 

cereales integrales, legumbres, frutos secos, fruta y verdura

Te aportan: fibra presente de forma natural, grasas poliinsaturadas (ω-3/6)vitaminas, minerales y agua entre otros nutrientes. Y sobre todo, SACIEDAD.

PRODUCTOScon fibra añadida

galletas, tortitas de arroz, cereales del desayuno, barritas energéticas, yogures, leches

Te aportan: azúcares refinados, grasas saturadas, sal, fibra añadida.  Y necesitas mucha más cantidad para llegar a saciarte.

 

Por tanto, si quieres aumentar el consumo de FIBRA, ahora que conoces la diferencia entre los ALIMENTOS y los PRODUCTOS  que la contienen, dispones de criterio suficiente para elegir la fuente correcta. Así que ya no tienes escusas para elegir desacertadamente, otra cosa es que desde tu libertad te quedes con la opción menos saludable 😉

 

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Si quieres PERDER PESO sólo tienes que ELIMINAR los HIDRATOS de tu dieta

Últimamente mucha gente me comenta que no toma Hidratos de carbono (“HIDRATOS”) porque según ellos/as ENGORDAN. Entonces, cuando les pregunto: “¿Y por qué no tomas HIDRATOS?”, siempre me responden: “Es que si los tomo no voy a PERDER PESO”.

El título de este post: “Si quieres PERDER PESO sólo tienes que ELIMINAR los HIDRATOS de tu dieta” es una creencia popular y es totalmente errónea.

El inicio de este bulo se dio en base a lo siguiente:

Nuestro organismo funciona a partir de 3 reservas energéticas

  1. Hidratos de carbono o carbohidratos
  2. Lípidos o grasas
  3. Proteínas

Y en ese orden se va disponiendo de su consumo, es decir, primero se consume la reserva de carbohidratos; a continuación de grasas; y por último, de proteínas. Por tanto, si no tenemos reserva de los primeros (carbohidratos), el consumo pasaría a las grasas. De ahí que se popularizaran este tipo de dietas: “Las Dietas Hiperproteicas“, las cuales se basan en eliminar o reducir al máximo el consumo de alimentos ricos en carbohidratos (pan, pasta, arroz y otros cereales, patatas o legumbres) y grasas [aceite, mantequilla/margarina, nata, ketchup, mayonesa, cualquier otro tipo de salsa y alimentos de alto contenido graso (carnes grasas, pescado azul, huevos (sólo la yema) o frutos secos)], y aumentar al máximo en consumo de alimentos ricos en proteínas [carne (principalmente aves), pescado (principalmente blanco), huevo (exclusivamente la clara) y leche (desnatada)].

¿ Y qué ocurre si terminamos con las reservas de grasas? Pues, al igual que en el paso anterior, se continuaría con la tercera reserva, es decir, si agotamos la reserva de grasas, se pasaría a consumir la reserva de proteínas.

Entones, me pregunto: “¿Se sabe por ahí qué efectos tiene en nuestro organismo que este utilice como reserva energética principal las proteínas?”

Cuando se da esta dinámica las consecuencias son las siguientes:

  • Debilidad muscular dando lugar a la rotura de las fibras musculares.
  • Cansancio o apatía debido al consumo escaso de carbohidratos.
  • Lesiones debido a no alcanzar los porcentajes mínimos de grasa corporal.
  • Mal aliento debido al consumo excesivo de proteínas que produce cetoacidósis metabólica.
  • Alteraciones superficiales: sequedad, debilitamiento y caída del cabello, aumento de vello facial o sequedad de la piel, entre otros.

Estas son algunas de las alteraciones producidas como consecuencia de este tipo de dietas. Sin embargo, no son los únicos aspectos a tratar.

Nuestro organismo está diseñado biológicamente para generar reservas energéticas, de manera que si consumes un nutriente en exceso, este se almacenará ¿Y sabes cómo? Pues, en forma de GRASA. Por tanto, si te EXCEDES en el consumo de PROTEÍNAS, las almacenas en forma de GRASAS. Esto ocurre porque nuestro organismo es capaz de metabolizar hasta una cantidad máxima al día de cada nutriente y si la superamos, lo almacenamos.

Entonces, para mejorar esta dinámica lo ÚNICO que puedes hacer es llevar una ALIMENTACIÓN EQUILIBRADA donde JAMÁS se elimine ningún alimento, sino que ser regule su cantidad y frecuencia de consumo. De esta manera, puedes lograr mantener un peso saludable acorde a TÚ CONSTITUCIÓN a lo largo de tu vida sin que genere alteraciones en tu organismo.

Por tanto, ¿No será más fácil llevar una alimentación donde se mantenga un equilibrio en la ingesta de nutrientes? ¿No será mejor opción dejar de jugar con tu salud por conseguir un físico de revista?

La respuesta sólo te la puedes dar tú. Sólo tú puedes decidir el valor que le das a tu bienestar físico y emocional. Lo que sí es cierto es que con este tipo de dietas sólo vas conseguir cambios en poco tiempo. De manera que pasado unos meses es muy probable que estés harto/a, no hayas conseguido tu objetivo además de perjudicar tu salud y retomes tu antiguos hábitos, por lo que recuperarás tu peso por triplicado en poco tiempo.  Así que siento decirte que NO HAY CAMBIO SIN ESFUERZO, pero si te pones a ello y lo consigues SERÁ PARA SIEMPRE.

¿Qué CALIDAD NUTRICIONAL echas al CARRO DE LA COMPRA cada semana?

Todos/as o la inmensa mayoría conocemos el refrán: “Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo“. Y debido a eso, se tiene “cierta referencia” de la cantidad aconsejable en cada comida, aunque depende de cada caso.

Sin embargo, de la CALIDAD NUTRICIONAL no se habla nada en dicho refrán.

A continuación, podrás comprender a lo que me refiero:

Para el desayuno y/o la merienda se cargan los carros de magdalenas, galletas, barquillos, bizcochos, batidos, barritas de chocolate, barritas de cereales, cereales del desayuno, etc.

Para el almuerzo y/o la cena se cargan los carros de pizzas, lasañas, pasta, salas (ketchup, mayonesa, carbonara, pesto, tomate frito, etc), croquetas, patatas fritas, nuggets de pollo, San Jacobos, flamenquines, etc.

Para el postre: natillas, flanes, arroz con leche, gelatinas, mousses o yogures griegos

Para beber: cerveza, vino, refrescos o zumos comerciales

Y con suerte aparece algo de fruta, verdura, pan (siempre blanco, claro está) y agua.

Entonces, qué pasaría si te preguntase: “¿Qué CALIDAD NUTRICIONAL echas al CARRO DE LA COMPRA cada semana?” Si te sientes identificado/a con la compra descrita anteriormente, probablemente pienses: “pues muy buena, porque todo lo que llevo está buenísimo”.

Pero, ¿Qué pasaría si hacemos un desglose de tu compra? ¿Seguirías pensando que la CALIDAD NUTRICIONAL que echas a tu carrito es la misma?

Para empezar, la famosa manita de “5 al día” ya nos indicaba que debemos consumir 3 raciones de fruta y 2 raciones de verdura al día cómo mínimo.

El consumo de vino, cerveza, refrescos o zumos azucarados sería ocasional (0-2 raciones/semana como máximo), por lo que la bebida principal de cada comida serial el agua.

En cuanto al consumo de cereales debe incluirse los integrales (ej: pan, pasta, arroz) al menos 1 ración de cada 3 que tomemos al día.

En relación a la bollería, los batidos de chocolate, cereales del desayuno, postres lácteos (natillas, mousses, arroz con leche, yogures griegos, etc) u otros diferente a la fruta (gelatinas),  comida rápida o fritos, son productos alimentarios de consumo ocasional (0-2 raciones/semana como máximo).

Y ahora dirás: ¿Y qué tiene de malo consumir los productos que suelo comprar, si me encanta su sabor? Pues, porque SÓLO APORTAN grasas saturadasazúcares refinados, son elevados en sodio (favorece la retención de líquidos) y son hipercalóricos. Mientras que NO APORTAN nada de fibra (favorece el tránsito intestinal), no generan saciedad, casi no aportan agua y su aporte mineral y vitamínico es muy escaso.

Y ahora que hemos desglosado tu compra ¿Sigues pensando que la CALIDAD NUTRICIONAL que echas a tu carrito es MUY BUENA? ¿O crees que deberías hacer algunos cambios? Espero que te quedes con la segunda cuestión, pues eso quiere decir que estás tomando consciencia y ya sólo te queda llevarlo a la práctica.

Así que la próxima vez que estés en el super, piensa si la CALIDAD NUTRICIONAL que has echado en tu carrito es buena o puedes mejorarla.

Sólo los/as DELGADOS/AS se pueden poner HASTA EL CULO de COMIDA BASURA

Hace unos 30 años era mucho más fácil que un/a niño/a, en su casa, tuviese FRUTA al alcance de su mano que cualquier producto de bollería, paquetes de patatas fritas, etc.

Sin embargo, ahora es totalmente lo contrario, tanto dentro como fuera de casa. Nos encontramos en la Era del ULTRAPROCESADO; se desayuna con “cereales del desayuno“, galletas y otros productos de bollería, zumos preparados y leches de múltiples apellidos (ej: con omega 3, con fibra, especial para niños, etc); se almuerza y se cena con refrescos, cerveza o vino y rara vez con agua; se merienda con galletas, chocolatinas, bollería y otros productos similares; y esto sólo dentro de casa.

Cuando salimos a la calle, en cualquier centro público o privado (hospitales, centros de salud, colegios, institutos, universidades,…) nos esperan las MÁQUINAS EXPENDEDORAS llenas de los productos antes mencionados, aportándonos nutrientes NADA beneficiosos para nuestra salud como grasas saturadas, azúcares refinados o sal entre otros.

¿Y por qué se consumen este tipo de productos a pesar de conocer su ESCASA calidad nutricional? Porque,  son muy palatables y nos encanta su sabor.

¿Y cuándo se decide dejar de tomarlos? Cuando no se quiere ENGORDAR.

Así es, esta es la triste realidad. La mayoría de las personas consumen alimentos o productos simplemente porque les gusta, sea cual sea su calidad nutricional. Por lo que en la calle se traduce así: “Como de esto porque me encanta y dejo de comerlo porque ENGORDO“.

Entonces, el problema está en las personas que llevan una alimentación PENOSA (rica en ULTRAPROCESADOS y libre de alimentos) junto con una vida sedentaria y NO AUMENTAN DE PESO, pues al no apreciar cambios físicos desmesurados continúan con estos hábitos con el refuerzo de su entorno (“¡Qué suerte tienes, comes lo que quieres y no ENGORDAS!“; “Tú sí, que te lo puedes permitir” o “¿Para qué vas a hacer ejercicio si no te hace falta?“) y de él/ella mismo/a (“Yo paso, coma lo que coma, no ENGORDO, jajaja” o “Yo como no ENGORDO, paso de comer saludable“).

En ese momento, siento la necesidad de “estirarme los pelos como una loca”, porque no puedo entender cómo es posible que no se le de importancia a TENER SALUD; No paro de pensar: “¡Qué mas da tu físico!, ¿Y tu SALUD?, ¿Cómo puede ser que existan tantísimas personas que sólo se planten mejorar sus hábitos alimentarios o su forma física para lograr el “CUERPO PERFECTO” (que por cierto, NO EXISTE) y les sea indiferente si pueden contraer multitud de enfermedades asociadas a malos hábitos en un futuro?”

Pues, este este tipo de comentarios derivados de una NULA educación alimentaria junto con el refuerzo de un entorno muy receptivo a continuar con este tipo de hábitos, nos está llevando a tener las mayores tasas de OBESIDAD INFANTIL de la historia y de enfermedades asociadas al peso (ej: Obesidad, Diabetes, Hipertensión, Hipercolesterolemia,…) en adultos.

Por tanto, cuando pienses que “Sólo los/as DELGADOS/AS se pueden poner HASTA EL CULO de COMIDA BASURA“, recuerda que NADIE debe boicotear su SALUD con productos ULTRAPROCESADOS y una vida sedentaria, tenga el físico que tenga, pues si lleva esos hábitos puede que no lo note en su juventud, pero es muy probable que lo sufra en su vejez.

Así que está en tus manos la CALIDAD DE VIDA que te puedes ofrecer, no sólo a ti, sino también a las personas que están presentes en tu día a día.

¿Los QUEMAGRASAS existen o SON TUS PADRES?

Actualmente, vivimos en una sociedad donde se prima el culto al cuerpo. La publicidad nos bombardea cada día con campañas de pérdida de peso express al mismo tiempo que nos vende la necesidad de premiarnos con alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares refinados. De esta manera, nos hallamos en un bucle de estrés, agobio y depresión, donde de repente te sientes mal y lo arreglas comiendo pizza con tu familia y al mismo tiempo ves como no te cierran los vaqueros y piensas que lo puedes arreglar poniéndote una loción QUEMAGRASAS por la noche.

Si nos centramos en este último producto, los llamados QUEMAGRASAS, hay infinidad de formatos para su venta. Todos conocemos la Crema de noche, pero no es lo único, también se comercializan Pastillas, Zapatillas con “suelas especiales”, Fajas con “ioines activadores”, “Tratamientos de luz pulsada” y otros más famosos como la “Electroestimulación” (ya hay casos de personas que han sufrido Rabdomiolisis: rotura de las fibras musculares).

Y lo mejor de todo es la coletilla que acompaña a todos estos productos: “Este tratamiento debe estar acompañado de una Dieta Equilibrada y Actividad Física”. Entonces, yo me pregunto: ¿Para qué necesito estos productos si  puedo cumplir mis objetivos con Dieta Equilibrada y Actividad Física? Pues muy sencillo, para que un montón de VENDEDORES DE HUMO se hagan ricos a mi costa.

Y lo más importante; ¿Por qué funciona la venta de QUEMAGRASAS? Porque, cuando tieness un PROBLEMA quieres resolverlo YA y cualquier opción que te responda con “claro que sí, cómprate esto que funciona” te ATRAE pues, oyes justo lo que quieres en ese momento. Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues los cambios sólo se consiguen con Tiempo, Esfuerzo y Constancia.

Todo esto ocurre sencillamente porque, pertenecemos a una sociedad donde todo gira entorno a nuestro físico, pero este tipo de situaciones NO SE ARREGLAN comiendo ni comprando productos carentes de rigor científico. De hecho, para cada problema hay un profesional formado para atender a tus necesidades; si tenemos problemas emocionales existen Psicólogos y Psiquiatras; si son en relación al físico: Preparadores físicos, Fisioterapeutas, Podólogos, etc; y  si están relacionados con la alimentación: Dietistias-Nutricionistas.

Así que, ante cualquier problema, la opción más adecuada sería buscar al profesional formado en la cuestión que necesites cambiar y apartar cualquier SOLUCIÓN FÁCIL Y RÁPIDA (como el empleo de QUEMAGRASAS) que te presenten y actuar con coherencia frente a los cambios que quieras aplicar en tu vida.

Por tanto, si te plantean ahora: “¿Los QUEMAGRASAS existen o SON TUS PADRES?“, seguramente lo tendrás mucho más claro 😉

Tengo que ADELGAZAR para entrar en mi VESTIDO rojo

En otras ocasiones hemos tratado posts sobre la Operación Polvorón, la Operación Bikini, las Campañas Publicitarias,  la Sociedad Actual, y otros temas relacionados con “el culto al cuerpo“, pero hoy nos centraremos en la PÉRDIDA DE PESO con objetivos muy marcados.

Seguramente te hayas visto sumergido/a en una conversación donde la otra persona te haya comentado que quería PERDER unos kilos para entrar en una PRENDA deseada, incluso es probable que coincidiera con el título de este post: “Tengo que ADELGAZAR para entrar en mi VESTIDO rojo“.

Querer entrar en una PRENDA que utilizábamos cuando teníamos un PESO INFERIOR al actual es el objetivo marcado más empleado en la mayoría de los casos de pérdida de peso.

El problema no es PERDER PESO para entrar en una PRENDA deseada, sino todo lo que se suele estar dispuesto/a a hacer para conseguirlo.

Habitualmente, las personas que tienen este objetivo, ya sea para entrar en un VESTIDO rojo, unos vaqueros o en el traje de la boda de su primo, entre otros, se agarran a un “clavo ardiendo” para conseguirlo “sea como sea“. Esta actitud les lleva a hacer barbaridades para lograr PÉRDIDAS DE PESO rápidas sin tener en cuenta su salud, como pueden ser cualquiera de las famosas Dietas Milagro como la de “la Piña“, la de “los Zumos Detox“, “la Dukan“, etc.

Entonces, me pregunto: “¿Se sabe por ahí qué ocurre cuando sometemos nuestro cuerpo a un efecto yo-yo constante?”, es decir, ¿Se conocen los efectos de PERDER y GANAR peso una y otra vez?

Cuando sometemos nuestro cuerpo a un efecto yo-yo constante ocurre lo siguiente:

  • Principalmente perdemos agua, mientras que la pérdida de grasa es insignificante.
  • Comenzamos a tener déficits nutricionales (falta de nutrientes esenciales).
  • Debilidad muscular
  • Debilidad cutánea (ej: piel, uñas y cabello principalmente)
  • Cambios de humor radicales
  • Cada vez nos cuesta más recuperar el peso saludable
  • Enfermedades derivadas de desequilibrios nutricionales constantes.
  • Problemas de ansiedad (ahora “puedo comer de todo” y ahora “no puedo comer de nada”).

Sin embargo, esta dinámica no termina en la persona que la pone práctica, sino que al hallarnos en una red conectada influimos en nuestro entorno y nos solemos guiar por lo que vemos más que por lo que tenga certificado de validez, es decir, si vemos a nuestra vecina que lo consiguió “masticando 3 hojas de menta” antes de desayunar cada mañana, nosotros lo haremos, porque hemos podido ver como se quedó mucho más delgada en poco tiempo. Pero, lo que nuestra vecina no nos contó es que a parte de masticar cada mañana las 3 hojas de menta, salía a correr cada día y llevaba una dieta equilibrada.

Por tanto, ¿No será más fácil hacer las cosas bien, ser constante y mantener tu peso saludable siempre que hacer burradas en 2 días generándote problemas de salud? Y sobre todo, ¿No será mejor que tu entorno te imite para GANAR SALUD que para perderla?

Y si eras de los/las que llevaba varios años retomando una y otra vez el efecto yo-yo, es un momento idóneo para que te plantees la importancia de mantener un estado óptimo de salud y de saber que No hay CAMBIO sin ESFUERZO”.

Mi primer…

Bueno, para los/as malpensados/as, he de decir que este post no tratará ningún aspecto sexual ;b  Sin embargo, sí que hablaremos de productos de primera exposición, más conocidos por las empresas alimentarias como productos tipo “Mi primer…“.

En el super puedes ver cualquiera de las siguientes opciones:

  • Mi primer YOGUR
  • Mi primera LECHE
  • Mi primera GALLETA
  • Mi primer HELADO
  • Mi primera FRUTA (sobre para beber)

¿Crees que un/a niño/a necesita productos tipo “Mi primer…” ? 

Veamos qué tienen de especial estos productos frente a los de adultos:

DIFERENCIAS

Niños/as

Adultos

 Yogur natural

Leche fermentada

Azúcares añadidos

Dibujos

Más caro

Leche fermentada
 Leche entera Leche entera

Azúcares añadidos

Suplementos nutricionales

Dibujos

Más caro

Leche entera

 Galletas

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Sal

Dibujos

Sellos de entidades sanitarias

Más caro

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Sal

 

 Helados “tradicionales”

Leche

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Fruta (a veces 10 %)

Dibujos

Más caro

Leche

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Fruta (a veces 10 %)

 

Fruta

Fruta (30%)

Azúcares refinados

Dibujos

Más caro

Fruta (100%)

Como puedes apreciar en la anterior tabla, los productos tipo “Mi primer…” parten de una base similar a la de los productos para adultos y posteriormente, le añaden tanto “captadores nutricionales” (azúcares refinados y grasas saturadas principalmente) como “psicológicos” (dibujos, colores, formas, etc) y en algunos casos incluso tienen la desfachatez de ir de la mano de sellos de entidades sanitarias.

En cuanto a los productos que son suplementados como en el caso de las leches infantiles con ácidos grasos poliinsaturados como los omega-3, DHA; minerales como calcio, hierro; o vitaminas, NO SERÍAN NECESARIOS, pues disponemos de alimentos que ya nos aportan cantidades considerables de esos nutrientes como el pescado azul (ácidos grasos poliinsaturados);  lácteos, legumbres, frutos secos, verduras (calcio); carne, huevos, lácteos, y verduras (hierro); y cereales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras (vitaminas).

Y si nos detenemos en la educación alimentaria de los/as más peques, para que un/a niño/a comience a probar nuevos alimentos, NO ES NECESARIO tomar ningún producto tipo “Mi primer…“, sólo necesita ir exponiéndose poco a poco a otros alimentos; probar nuevas texturas; nuevos aromas; nuevos sabores; familiarizarse con nuevos colores; y así su alimentación tendrá día a día mayor variedad; su paladar estará educado en sabores naturales y habrá tenido la oportunidad de disfrutar de alimentos y no de productos ultraprocesados que no aportan ningùn beneficio para la salud.

Hace 70 años no existían este tipo de productos. Si das un paseo, podrás ver a ancianos/as, adultos y gente joven que creció sin probar ninguno de estos productos tipo “Mi primer…“. De hecho, yo soy de esa generación y aquí estoy, sin problemas de salud 😉

Por tanto, vendan lo que vendan las empresas alimentarias, es fundamental que puedas pararte a pensar si tiene sentido y qué otras opciones hay que sean más acordes con una alimentación saludable, pues un precio más alto no tiene por qué garantizarte una mayor calidad nutricional.

¡Ahoraaaa…vienen las TORRIJAS!

Estamos en Cuaresma y a 5 días de celebrar Semana Santa, ese periodo de sentimiento, pasión y devoción que desata tu “yo reflexivo” y tu “lado más humano” (¿Se ha notado que me gusta la Semana Santa no? jajajaja, pues así  lo vivo cada año). Muchas familias ya tienen preparado el pan para las TORRIJAS y otros ingredientes para la elaboración de los dulces típicos.

Cada año cuando nos vamos acercando a Semana Santa siempre escucho a alguien decir: “¡Ahoraaaa…vienen las TORRIJAS! con una felicidad que expresa abiertamente mientras sonríe de oreja a oreja y se relame pensando en la el pan mojado en vino y leche, frito y cubierto de miel. La verdad es que al terminar de escribir la frase, se me ha hecho la boca agua, jajajaja

Lo que más me gusta de las TORRIJAS es que me recuerda a mi infancia cuando nos juntábamos en la cocina de mi casa los Miércoles Santo para hacerlas. No era una cocina gigante, pero había suficiente espacio para todos/as: mi madre, mi abuela, mi tía, mis primos/as, mi hermana y yo. Cada uno tenía una función y al terminar las empaquetábamos y cada uno/a se llevaba su tupper su casa. Recuerdo que cuando iba acercándose la época, mis primos/as, mi hermana y yo, comentábamos anécdotas de este día y lo divertido que sería repetirlo otra vez. No puedo dejar de sonreír al recordar muchos momentos de los Miércoles Santo con mi familia, porque esos episodios son los que dan sentido a la vida y te regalan esa felicidad que no se puede comprar.

Lo que te acabo de contar no es más que otro ejemplo del binomio alimentación-emociones. La verdad es que las TORRIJAS no son mi postre preferido, pero sí que al asociarlas a emociones positivas me atraen más que cualquier otro alimento que no lo esté para mí.

Y aunque las TORRIJAS sea un postre que está muy bueno, que asociemos a emociones positivas,  o que sea el dulce más consumido y ofrecido en todas partes (bares, cafeterías, panaderías y casas de amigo/as y familiares) en Semana Santa, debemos tener en cuenta algunos aspectos:

  • 1 ración estándar sería 1 torrija si la es rebanada grande y 2-3 si es pequeña.
  • Su consumo es OCASIONAL por tanto, sería de 0-2 raciones máximo/semana.
  • Aquellas personas que les ENCANTAN las TORRIJAS, pero les ATERRORIZA GANAR PESO, o les preocupa su SALUD, hoy es su día de suerte 😉 pues pueden emplear otras técnicas en su elaboración como hacerlas a la plancha o al horno en vez de fritas y así, al menos, reduciríamos en grasas.
  • En caso de estar en un periodo de cambio de hábitos, EVITAR decir: “No, gracias, ESTOY A DIETA“, porque en ese momento la persona que te las ofrecía siente que TIENE QUE INSISTIR (quitándole importancia al consumo de TORRIJAS o cualquier otro dulce) hasta que CAIGAS EN SUS REDES y digas: “Bueeeeno veeeenga”. Entonces, verás como esta persona se relaja de nuevo.
  • Una respuesta MUY SENCILLA sería: “Gracias, pero no me sientan bien” y así evitarás un DIÁLOGO INTERMINABLE.

Estos serían algunos consejos para mejorar la gestión de comentarios y escenas muy concretas que se repiten año tras año. Ahora, sólo te queda DISFRUTAR de la Semana Santa en todos sus aspectos, pero SIEMPRE con moderación pues la liberad SIN LÍMITES, NO EXISTE.

¿Realmente quieres comer eso?

Hace tiempo leí: “El hombre es el único ser vivo que bebe sin tener sed y come sin tener hambre“. Y así es, en la mayoría de los casos bebemos y comemos más por placer que por necesidad.

Y es que la sociedad en la que vivimos nos invita a un picoteo constante de bebidas y comidas. Nos encanta relacionarnos, charlar con unos/as y otros/as, compartir momentos de ocio con seres queridos y todo ello lo hacemos entorno a la mesa. Y ya conoces la calidad nutricional de estas reuniones…brillan por su ausencia.

Sin embargo, este tipo de elecciones no sólo se dan en grupos, también están presentes de forma individual:

  1. Desayuno: niños/as y adolescentes que toman “cereales del desayuno” con chocolate o miel o se toman un ColaCao con un bollo relleno de crema o chocolate o galletas.
  2. Media mañana: estudiantes de instituto que acuden a la cafetería del centro para tomarse una caña, palmera o bollo de chocolate; chuches; pizzas; y en el mejor de los casos bocadillos con embutido.
  3. Almuerzo: adolescentes que toman refrescos, niños/as que toman zumos y adultos que toman cerveza o vino durante la comida.
  4. Merienda: adultos que toman el café con un pastel.
  5. Cena: adolescentes que toman una pizza.

Estos son sólo algunos ejemplos de elecciones que se hacen de forma individual cada día.

Me gustaría tener en frente a estas personas para preguntarles una a una: “¿Realmente quieres comer eso?

Puede que no conozcan otras opciones, ya sea porque no lo han visto en sus casas, porque el sitio al que acudan sea muy limitado o porque van con un/a amigo/a y hagan lo mismo por inercia, pero qué pasaría si tuviesen otras posibilidades:

  • ¿Qué pasaría si en los institutos se vendiese más COMIDA y menos PRODUCTO?
  • ¿Qué pasaría a la hora del almuerzo o la cena si en la mesa sólo hubiese agua como bebida?
  • ¿Qué pasaría si en las casas no hubiese bollería y se desayunaran tostadas?
  • ¿Qué pasaría si esos/as chicos/as que cenan siempre pizza, aprendieran preparaciones sencillas con verduras y hortalizas?
  • ¿Qué pasaría si en todas las casas hubiese un frutero con variedad de frutas?

Pues, seguramente por inercia se llevarían hábitos mucho más saludables:

  • Si en los institutos se vendiese más COMIDA que PRODUCTO, los/as alumnos/as no tendrían más remedio que comprar más calidad nutricional.
  • Si a la hora de comer en las casas se pusiera sólo agua, todos/as la tomarían por costumbre.
  • Si en las casas no hubiese bollería, los niños y adolescentes con apetito en el desayuno tomarían el pan y lo tostarían.
  • Y si los chicos/as que suelen tomar pizza en la cena aprendieran preparaciones sencillas con verduras y hortalizas, probablemente les apetecería cambiar su dieta monótona por otra más variada y disfrutarían probando nuevos sabores.

Después de esta reflexión no hay vuelta atrás, si realmente te has sentido identificado/a la próxima vez que estés ante una situación similar no podrás evitar preguntarte a ti mismo/a o a alguien cercano a ti: “¿Realmente quieres comer eso?” o ¿Prefieres otras opciones? Y sólo si respondes o te responden: “¡Otras opciones, gracias!“, entonces sabrás que OTRAS OPCIONES SON POSIBLES y además TE PUEDEN GUSTAR.