¿Los QUEMAGRASAS existen o SON TUS PADRES?

Actualmente, vivimos en una sociedad donde se prima el culto al cuerpo. La publicidad nos bombardea cada día con campañas de pérdida de peso express al mismo tiempo que nos vende la necesidad de premiarnos con alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares refinados. De esta manera, nos hallamos en un bucle de estrés, agobio y depresión, donde de repente te sientes mal y lo arreglas comiendo pizza con tu familia y al mismo tiempo ves como no te cierran los vaqueros y piensas que lo puedes arreglar poniéndote una loción QUEMAGRASAS por la noche.

Si nos centramos en este último producto, los llamados QUEMAGRASAS, hay infinidad de formatos para su venta. Todos conocemos la Crema de noche, pero no es lo único, también se comercializan Pastillas, Zapatillas con “suelas especiales”, Fajas con “ioines activadores”, “Tratamientos de luz pulsada” y otros más famosos como la “Electroestimulación” (ya hay casos de personas que han sufrido Rabdomiolisis: rotura de las fibras musculares).

Y lo mejor de todo es la coletilla que acompaña a todos estos productos: “Este tratamiento debe estar acompañado de una Dieta Equilibrada y Actividad Física”. Entonces, yo me pregunto: ¿Para qué necesito estos productos si  puedo cumplir mis objetivos con Dieta Equilibrada y Actividad Física? Pues muy sencillo, para que un montón de VENDEDORES DE HUMO se hagan ricos a mi costa.

Y lo más importante; ¿Por qué funciona la venta de QUEMAGRASAS? Porque, cuando tieness un PROBLEMA quieres resolverlo YA y cualquier opción que te responda con “claro que sí, cómprate esto que funciona” te ATRAE pues, oyes justo lo que quieres en ese momento. Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues los cambios sólo se consiguen con Tiempo, Esfuerzo y Constancia.

Todo esto ocurre sencillamente porque, pertenecemos a una sociedad donde todo gira entorno a nuestro físico, pero este tipo de situaciones NO SE ARREGLAN comiendo ni comprando productos carentes de rigor científico. De hecho, para cada problema hay un profesional formado para atender a tus necesidades; si tenemos problemas emocionales existen Psicólogos y Psiquiatras; si son en relación al físico: Preparadores físicos, Fisioterapeutas, Podólogos, etc; y  si están relacionados con la alimentación: Dietistias-Nutricionistas.

Así que, ante cualquier problema, la opción más adecuada sería buscar al profesional formado en la cuestión que necesites cambiar y apartar cualquier SOLUCIÓN FÁCIL Y RÁPIDA (como el empleo de QUEMAGRASAS) que te presenten y actuar con coherencia frente a los cambios que quieras aplicar en tu vida.

Por tanto, si te plantean ahora: “¿Los QUEMAGRASAS existen o SON TUS PADRES?“, seguramente lo tendrás mucho más claro 😉

Anuncios

Tengo que ADELGAZAR para entrar en mi VESTIDO rojo

En otras ocasiones hemos tratado posts sobre la Operación Polvorón, la Operación Bikini, las Campañas Publicitarias,  la Sociedad Actual, y otros temas relacionados con “el culto al cuerpo“, pero hoy nos centraremos en la PÉRDIDA DE PESO con objetivos muy marcados.

Seguramente te hayas visto sumergido/a en una conversación donde la otra persona te haya comentado que quería PERDER unos kilos para entrar en una PRENDA deseada, incluso es probable que coincidiera con el título de este post: “Tengo que ADELGAZAR para entrar en mi VESTIDO rojo“.

Querer entrar en una PRENDA que utilizábamos cuando teníamos un PESO INFERIOR al actual es el objetivo marcado más empleado en la mayoría de los casos de pérdida de peso.

El problema no es PERDER PESO para entrar en una PRENDA deseada, sino todo lo que se suele estar dispuesto/a a hacer para conseguirlo.

Habitualmente, las personas que tienen este objetivo, ya sea para entrar en un VESTIDO rojo, unos vaqueros o en el traje de la boda de su primo, entre otros, se agarran a un “clavo ardiendo” para conseguirlo “sea como sea“. Esta actitud les lleva a hacer barbaridades para lograr PÉRDIDAS DE PESO rápidas sin tener en cuenta su salud, como pueden ser cualquiera de las famosas Dietas Milagro como la de “la Piña“, la de “los Zumos Detox“, “la Dukan“, etc.

Entonces, me pregunto: “¿Se sabe por ahí qué ocurre cuando sometemos nuestro cuerpo a un efecto yo-yo constante?”, es decir, ¿Se conocen los efectos de PERDER y GANAR peso una y otra vez?

Cuando sometemos nuestro cuerpo a un efecto yo-yo constante ocurre lo siguiente:

  • Principalmente perdemos agua, mientras que la pérdida de grasa es insignificante.
  • Comenzamos a tener déficits nutricionales (falta de nutrientes esenciales).
  • Debilidad muscular
  • Debilidad cutánea (ej: piel, uñas y cabello principalmente)
  • Cambios de humor radicales
  • Cada vez nos cuesta más recuperar el peso saludable
  • Enfermedades derivadas de desequilibrios nutricionales constantes.
  • Problemas de ansiedad (ahora “puedo comer de todo” y ahora “no puedo comer de nada”).

Sin embargo, esta dinámica no termina en la persona que la pone práctica, sino que al hallarnos en una red conectada influimos en nuestro entorno y nos solemos guiar por lo que vemos más que por lo que tenga certificado de validez, es decir, si vemos a nuestra vecina que lo consiguió “masticando 3 hojas de menta” antes de desayunar cada mañana, nosotros lo haremos, porque hemos podido ver como se quedó mucho más delgada en poco tiempo. Pero, lo que nuestra vecina no nos contó es que a parte de masticar cada mañana las 3 hojas de menta, salía a correr cada día y llevaba una dieta equilibrada.

Por tanto, ¿No será más fácil hacer las cosas bien, ser constante y mantener tu peso saludable siempre que hacer burradas en 2 días generándote problemas de salud? Y sobre todo, ¿No será mejor que tu entorno te imite para GANAR SALUD que para perderla?

Y si eras de los/las que llevaba varios años retomando una y otra vez el efecto yo-yo, es un momento idóneo para que te plantees la importancia de mantener un estado óptimo de salud y de saber que No hay CAMBIO sin ESFUERZO”.

Mi primer…

Bueno, para los/as malpensados/as, he de decir que este post no tratará ningún aspecto sexual ;b  Sin embargo, sí que hablaremos de productos de primera exposición, más conocidos por las empresas alimentarias como productos tipo “Mi primer…“.

En el super puedes ver cualquiera de las siguientes opciones:

  • Mi primer YOGUR
  • Mi primera LECHE
  • Mi primera GALLETA
  • Mi primer HELADO
  • Mi primera FRUTA (sobre para beber)

¿Crees que un/a niño/a necesita productos tipo “Mi primer…” ? 

Veamos qué tienen de especial estos productos frente a los de adultos:

DIFERENCIAS

Niños/as

Adultos

 Yogur natural

Leche fermentada

Azúcares añadidos

Dibujos

Más caro

Leche fermentada
 Leche entera Leche entera

Azúcares añadidos

Suplementos nutricionales

Dibujos

Más caro

Leche entera

 Galletas

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Sal

Dibujos

Sellos de entidades sanitarias

Más caro

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Sal

 

 Helados “tradicionales”

Leche

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Fruta (a veces 10 %)

Dibujos

Más caro

Leche

Azúcares refinados

Grasas saturadas

Fruta (a veces 10 %)

 

Fruta

Fruta (30%)

Azúcares refinados

Dibujos

Más caro

Fruta (100%)

Como puedes apreciar en la anterior tabla, los productos tipo “Mi primer…” parten de una base similar a la de los productos para adultos y posteriormente, le añaden tanto “captadores nutricionales” (azúcares refinados y grasas saturadas principalmente) como “psicológicos” (dibujos, colores, formas, etc) y en algunos casos incluso tienen la desfachatez de ir de la mano de sellos de entidades sanitarias.

En cuanto a los productos que son suplementados como en el caso de las leches infantiles con ácidos grasos poliinsaturados como los omega-3, DHA; minerales como calcio, hierro; o vitaminas, NO SERÍAN NECESARIOS, pues disponemos de alimentos que ya nos aportan cantidades considerables de esos nutrientes como el pescado azul (ácidos grasos poliinsaturados);  lácteos, legumbres, frutos secos, verduras (calcio); carne, huevos, lácteos, y verduras (hierro); y cereales, legumbres, frutos secos, frutas y verduras (vitaminas).

Y si nos detenemos en la educación alimentaria de los/as más peques, para que un/a niño/a comience a probar nuevos alimentos, NO ES NECESARIO tomar ningún producto tipo “Mi primer…“, sólo necesita ir exponiéndose poco a poco a otros alimentos; probar nuevas texturas; nuevos aromas; nuevos sabores; familiarizarse con nuevos colores; y así su alimentación tendrá día a día mayor variedad; su paladar estará educado en sabores naturales y habrá tenido la oportunidad de disfrutar de alimentos y no de productos ultraprocesados que no aportan ningùn beneficio para la salud.

Hace 70 años no existían este tipo de productos. Si das un paseo, podrás ver a ancianos/as, adultos y gente joven que creció sin probar ninguno de estos productos tipo “Mi primer…“. De hecho, yo soy de esa generación y aquí estoy, sin problemas de salud 😉

Por tanto, vendan lo que vendan las empresas alimentarias, es fundamental que puedas pararte a pensar si tiene sentido y qué otras opciones hay que sean más acordes con una alimentación saludable, pues un precio más alto no tiene por qué garantizarte una mayor calidad nutricional.

¡Ahoraaaa…vienen las TORRIJAS!

Estamos en Cuaresma y a 5 días de celebrar Semana Santa, ese periodo de sentimiento, pasión y devoción que desata tu “yo reflexivo” y tu “lado más humano” (¿Se ha notado que me gusta la Semana Santa no? jajajaja, pues así  lo vivo cada año). Muchas familias ya tienen preparado el pan para las TORRIJAS y otros ingredientes para la elaboración de los dulces típicos.

Cada año cuando nos vamos acercando a Semana Santa siempre escucho a alguien decir: “¡Ahoraaaa…vienen las TORRIJAS! con una felicidad que expresa abiertamente mientras sonríe de oreja a oreja y se relame pensando en la el pan mojado en vino y leche, frito y cubierto de miel. La verdad es que al terminar de escribir la frase, se me ha hecho la boca agua, jajajaja

Lo que más me gusta de las TORRIJAS es que me recuerda a mi infancia cuando nos juntábamos en la cocina de mi casa los Miércoles Santo para hacerlas. No era una cocina gigante, pero había suficiente espacio para todos/as: mi madre, mi abuela, mi tía, mis primos/as, mi hermana y yo. Cada uno tenía una función y al terminar las empaquetábamos y cada uno/a se llevaba su tupper su casa. Recuerdo que cuando iba acercándose la época, mis primos/as, mi hermana y yo, comentábamos anécdotas de este día y lo divertido que sería repetirlo otra vez. No puedo dejar de sonreír al recordar muchos momentos de los Miércoles Santo con mi familia, porque esos episodios son los que dan sentido a la vida y te regalan esa felicidad que no se puede comprar.

Lo que te acabo de contar no es más que otro ejemplo del binomio alimentación-emociones. La verdad es que las TORRIJAS no son mi postre preferido, pero sí que al asociarlas a emociones positivas me atraen más que cualquier otro alimento que no lo esté para mí.

Y aunque las TORRIJAS sea un postre que está muy bueno, que asociemos a emociones positivas,  o que sea el dulce más consumido y ofrecido en todas partes (bares, cafeterías, panaderías y casas de amigo/as y familiares) en Semana Santa, debemos tener en cuenta algunos aspectos:

  • 1 ración estándar sería 1 torrija si la es rebanada grande y 2-3 si es pequeña.
  • Su consumo es OCASIONAL por tanto, sería de 0-2 raciones máximo/semana.
  • Aquellas personas que les ENCANTAN las TORRIJAS, pero les ATERRORIZA GANAR PESO, o les preocupa su SALUD, hoy es su día de suerte 😉 pues pueden emplear otras técnicas en su elaboración como hacerlas a la plancha o al horno en vez de fritas y así, al menos, reduciríamos en grasas.
  • En caso de estar en un periodo de cambio de hábitos, EVITAR decir: “No, gracias, ESTOY A DIETA“, porque en ese momento la persona que te las ofrecía siente que TIENE QUE INSISTIR (quitándole importancia al consumo de TORRIJAS o cualquier otro dulce) hasta que CAIGAS EN SUS REDES y digas: “Bueeeeno veeeenga”. Entonces, verás como esta persona se relaja de nuevo.
  • Una respuesta MUY SENCILLA sería: “Gracias, pero no me sientan bien” y así evitarás un DIÁLOGO INTERMINABLE.

Estos serían algunos consejos para mejorar la gestión de comentarios y escenas muy concretas que se repiten año tras año. Ahora, sólo te queda DISFRUTAR de la Semana Santa en todos sus aspectos, pero SIEMPRE con moderación pues la liberad SIN LÍMITES, NO EXISTE.

¿Realmente quieres comer eso?

Hace tiempo leí: “El hombre es el único ser vivo que bebe sin tener sed y come sin tener hambre“. Y así es, en la mayoría de los casos bebemos y comemos más por placer que por necesidad.

Y es que la sociedad en la que vivimos nos invita a un picoteo constante de bebidas y comidas. Nos encanta relacionarnos, charlar con unos/as y otros/as, compartir momentos de ocio con seres queridos y todo ello lo hacemos entorno a la mesa. Y ya conoces la calidad nutricional de estas reuniones…brillan por su ausencia.

Sin embargo, este tipo de elecciones no sólo se dan en grupos, también están presentes de forma individual:

  1. Desayuno: niños/as y adolescentes que toman “cereales del desayuno” con chocolate o miel o se toman un ColaCao con un bollo relleno de crema o chocolate o galletas.
  2. Media mañana: estudiantes de instituto que acuden a la cafetería del centro para tomarse una caña, palmera o bollo de chocolate; chuches; pizzas; y en el mejor de los casos bocadillos con embutido.
  3. Almuerzo: adolescentes que toman refrescos, niños/as que toman zumos y adultos que toman cerveza o vino durante la comida.
  4. Merienda: adultos que toman el café con un pastel.
  5. Cena: adolescentes que toman una pizza.

Estos son sólo algunos ejemplos de elecciones que se hacen de forma individual cada día.

Me gustaría tener en frente a estas personas para preguntarles una a una: “¿Realmente quieres comer eso?

Puede que no conozcan otras opciones, ya sea porque no lo han visto en sus casas, porque el sitio al que acudan sea muy limitado o porque van con un/a amigo/a y hagan lo mismo por inercia, pero qué pasaría si tuviesen otras posibilidades:

  • ¿Qué pasaría si en los institutos se vendiese más COMIDA y menos PRODUCTO?
  • ¿Qué pasaría a la hora del almuerzo o la cena si en la mesa sólo hubiese agua como bebida?
  • ¿Qué pasaría si en las casas no hubiese bollería y se desayunaran tostadas?
  • ¿Qué pasaría si esos/as chicos/as que cenan siempre pizza, aprendieran preparaciones sencillas con verduras y hortalizas?
  • ¿Qué pasaría si en todas las casas hubiese un frutero con variedad de frutas?

Pues, seguramente por inercia se llevarían hábitos mucho más saludables:

  • Si en los institutos se vendiese más COMIDA que PRODUCTO, los/as alumnos/as no tendrían más remedio que comprar más calidad nutricional.
  • Si a la hora de comer en las casas se pusiera sólo agua, todos/as la tomarían por costumbre.
  • Si en las casas no hubiese bollería, los niños y adolescentes con apetito en el desayuno tomarían el pan y lo tostarían.
  • Y si los chicos/as que suelen tomar pizza en la cena aprendieran preparaciones sencillas con verduras y hortalizas, probablemente les apetecería cambiar su dieta monótona por otra más variada y disfrutarían probando nuevos sabores.

Después de esta reflexión no hay vuelta atrás, si realmente te has sentido identificado/a la próxima vez que estés ante una situación similar no podrás evitar preguntarte a ti mismo/a o a alguien cercano a ti: “¿Realmente quieres comer eso?” o ¿Prefieres otras opciones? Y sólo si respondes o te responden: “¡Otras opciones, gracias!“, entonces sabrás que OTRAS OPCIONES SON POSIBLES y además TE PUEDEN GUSTAR.

 

 

El PESO sólo es un NÚMERO y nada más

Cuando no estás en tu PESO saludable, te obsesionas con alcanzar una cifra mayor o menor según el caso. Sí has leído bien, mayor o menor. Esta obsesión numérica no sólo afecta a las personas que están por encima de su peso, sino también a aquellas que están por debajo del mismo.

Vivimos en una sociedad donde alcanzar la delgadez es todo un reto, pues los medios de comunicación y nuestro entorno nos bombardea por una parte para que estemos delgados/as y por otra para que cometamos excesos.

Y después se escuchan comentarios como:

¡Mira el/la gordo/a ese/a, lo/la empujas por una cuesta y la baja rodando!

¡Vaya culo estás echando, como sigas así te vas a poner como el Kiko!

¡Eres un/a gordo/a comiendo!

Pero, ¿qué pasa con esas personas que por naturaleza están muy delgadas? ¿Crees que ellos/as no sufren la presión mediática? La realidad es que ellos/as también la sufren desde la otra perspectiva. Habitualmente escuchan frases como:

¡Que delgado/a estás! ¡Da cosa verte!

A ver si comes más, ¡estás raquítico/a!

Mira ese/a tiene que pasar 2 veces para que lo/la vean

No sé como te gusta ese/a, sólo tiene huesos

 

Y yo me pregunto: ¿Por qué la inmensa mayoría de los/las ciudadanos/as están obsesionados/as con su PESO o el de su vecino/a y la minoría con la salud? ¿Cómo es posible que crezcamos en un ambiente donde no se le de importancia a los hábitos saludables y sí a la ESTÉTICA?

Desafortunadamente, esta es la cruda realidad. Sin embargo, ¿Lo único que importa es el PESO que pueda tener una persona o hay otros factores más relevantes?

Pues, es cierto que cada persona en función de las proporciones corporales que tenga debe respetar un peso aproximado, pero no es lo único, también necesita mantener otros como:

  • Llevar una alimentación equilibrada
  • Realizar actividad física diaria
  • Mantener un equilibrio emocional estable

Y todos estos factores se engloban en una palabra: SALUD 😉

Por tanto, sólo si mantienes todos esos factores tendrás SALUD, te encontrarás bien contigo mismo/a y serás consciente de que “El PESO es sólo un NÚMERO y nada más“.

 

¿Es posible PREPARARTE para asistir a una BODA y NO MORIR en el intento?

A mi hermana, le ha dado ahora por casarse (claro que también se veía venir después de llevar 12 años con el mismo novio). Inocentemente, yo pensaba que PREPARARNOS para su BODA sería sencillo: un vestido, unos pendientes, unos zapatos, un bolso y nuestros cuerpos serranos 😉

Pero, parece ser que eso sólo ocurre en un “mundo de yupi” donde no hay complicación alguna. Así que estos serían los pasos rutinarios de PREPARACIÓN:

  1. Encuentra un vestido que te guste

Este es el primer paso y el más complicado. Cuando decides ir a ver el vestido, te das cuenta que hay mil millones de tiendas, tejidos, colores, cortes,… ¡Es una locura! 0_0 Pero claro, no tienes escapatoria (alguien cercano a tí se casa y no vas a ir en vaqueros) y tienes que seguir adelante. Al fín encuentras un vestido que te gusta y ahora viene el “¿Cómo te queda?”, y eso es otra historia.

Te ves el vestido y dices: “No me gusta el culo que me hace“, “Se me ve mucho brazo” o “Se me marca la barriga” (que son las frases más típicas, que se suelen decir en una sociedad donde las mujeres debemos ser “BARBIES DE EXPOSICIÓN”) y de repente, como el ave fénix aparecen de la nada tres o cuatro dependientas para darte mil soluciones y así poder colocarte la venta “sin presiones“.

Ellas tienen soluciones para todo y te lo hacen saber:

No te preocupes cariño” (cariño es su coletilla oficial, aunque la persona que estén atendiendo sea la más seca del mundo y deteste que se lo digan).

“Te puedes poner medias con push up que te suben el culo”.

“Te puedes poner, faja, medias reductoras y te quitas barriga rápido”.

“Por el vestido, no hay problemas, le ponemos unos pliegues que disimulan la barriga y una manguita francesa, que es muy elegante, para tapar los brazos”.

2. Cómprate los complementos

Según el protocolo:

  • boda de mañana– vestido corto CON tocado/pamela
  • boda de tarde– vestido largo SIN tocado/pamela

En mi caso, he tenido la suerte de que sea de tarde, por lo que menos trabajo para mi hermana que es la Diseñadora que me lo hubiese hecho y menos preocupaciones para mí 🙂

Esto no es todo, claro 😦 también necesitamos zapatos (que ahí no hay problemas, porque me encantan), pendientes y/o collar según el caso.

3. Déjate los ojos en Pinterest y encuentra un peinado que te guste

Si eres rubia, muchísimo más fácil porque, los peinados se ven mucho mejor y cualquier cosita queda genial. Pero si eres morena, ¡muérete de la pena! después de haberte enamorado de mil peinados, resulta que se ven bien 3 y ahora de esos, resulta que si no tienes mucho pelo también tendrás que comprarte extensiones para rellenar. ¡Agotador!

Y claro, después de todo este follón, dices: “A ver, ¿ que voy a una BODA o a subir en un avión sin pagar facturación?“.

4. Y no olvides ponerte a DIETA ESTRICTAMENTE y fundir toda tu energía en el GIMNASIO para “estar perfecta”

Este punto SÍ que realmente, es TERRORÍFICO. Por suerte o por desgracia, soy muy observadora y me he fijado que dieta estricta y gimnasio desmesurado son la pareja más elegida para la PREPARACIÓN de este tipo de eventos. Sin embargo, la mayoría de las personas que suelen elegir dicha pareja preparatoria, están deseando que llegue el evento para volver a su rutina de “comer lo que les apetece, sin tener en cuenta la calidad, cantidad y frecuencia” y al “sedentarismo habitual”, es decir, desplazarse a todas partes en moto o coche, subir por el ascensor, no realizar nada de ejercicio físico,… ”

Entonces, tras contarte toda esta parafernalia (situación engorrosa) a la que te verás sumergida en algún/os momento/os de tu vida te pregunto:

¿Necesitas llevar faja, medias reductoras, hacer mil arreglos a un vestido hasta que te disimule la parte de tu cuerpo que no te guste o convertir tu vida en un concurso express de bajada de peso?

Puede que después de leer  este post, pienses que sigues el blog de una colgada, que te hace gracia, pero que sus razones te sirven de poca cosa o puede que te hayas visto reflejada o se te haya venido a la mente una persona cercana que siga esos paso en cada PREPARACIÓN de eventos y te plantees que se puede hacer de otra forma.

Al final, lo importante no es seguir el patrón que marca nuestra sociedad de que tengamos que ser “BARBIES DE EXPOSICIÓN“, sino de ser conscientes que si vamos a un evento necesitamos un vestido que nos guste, SÍ; necesitamos un peinado que nos guste, SÍ; necesitamos sentirnos guapas eses día, TAMBIÉN; pero NO necesitamos llevar nada que nos apriete el estómago, hasta sentir que tu vestido explotará en trocitos mientras estás comiendo, para aparentar que tenemos un vientre plano  de los anuncios de yogures con fibra; ni necesitamos llevar push up para simular el culo de Kim Kardashan, ni necesitamos convertir nuestro vestido en un jardín para que Eduardo Manostijeras lo pode y lo convierta en algo que nos quede bien, porque entre mil vestidos alguno lo hará tal cual.

Por tanto, si tienes un evento, preocúpate de DISFRUTAR ese día y libérate de todo lo que pueda resultarte incómodo y pueda hacer que no pases un buen rato. Y si hablamos de los CAMBIOS DE PESO EXPRESS, recuerda que es mejor hacer cambios poco a poco y mantenerlos a largo plazo que grandes cambios a corto plazo que no sean factibles en tu día a día.

Y, en cuanto a la pregunta de: “¿Es posible PREPARARSE para asistir a una BODA y NO MORIR en el intento?” La respuesta es tan simple como: ¡Claro que sí! 😉

¿Hay alimentos que ENGORDAN según a la HORA que los tome?

Desde hace algún tiempo se han popularizado teorías que determinan a qué HORA es mejor tomar ciertos alimentos.

Un ejemplo muy conocido es el de la fruta: se dice que se debe tomar antes de las comidas (y no como postre), porque así nuestro metabolismo es capaz de absorber “menos azúcares”.También, con la fruta hay teorías que defienden que sólo se debe tomar hasta las 6 de la tarde por la misma razón.

Otro ejemplo es el de los batidos de verduras y frutas (más conocidos como detox) a primera hora de la mañana, pues tienen la función de ser “depurativos”.

Otro más son los alimentos prohibidos en determinadas comidas como las cenas: son los alimentos ricos en hidratos de carbono (ej: pan, pasta, arroz, patata, batata,…), pues se supone que ENGORDAN muchísimo y en la cena “ni mijita” (para los/as andaluces/as sería similar a decir: “nada de nada”).

A día de hoy, no hay suficientes estudios que confirmen su veracidad y ¡Por algo será!; Puede que sólo algunos “iluminados” (personas que se venden como profesionales y que carecen de formación reglada) puedan ver la realidad; Puede que estemos siendo muy exigentes por necesitar pruebas para fiarnos de una teoría basada en parloteo y poco más; o simplemente puede que si observamos detenidamente cada una de estas teorías, podamos comprobar que caen por su propio peso. Puedes verlo, a continuación:

La fruta

Finjamos que nos creemos  que sólo se puede tomar hasta las 6 de la tarde; que hay que tomarla al principio en el almuerzo y la cena; o que según el tipo que sea sólo puedo tomarla a una hora concreta; Aunque esto fuera real, ¿crees que con todo lo que tienes que hacer al día te vas a detener en algo así? ¿Piensas que son pautas que se ajustan a tu vida? Si lo siguieses, ¿Cuánto tiempo crees que te duraría la novedad?

Los batidos de verduras y frutas

Los batidos detox son puro MARKETING, son el producto estrella. Los publicitan como “depurativos”, pero lo que limpian realmente son tu CARTERA. Como ya he explicado en otros posts, sólo el riñón es capaz de filtrar la sangre y las personas que tienen esa función alterada en dicho órgano, se someten a diálisis. Realmente, las verduras y hortalizas son alimentos que puedes tomar en cualquier comida, a precios asequibles para todos los bolsillos.

Los alimentos prohibidos en la cena

Es cierto que los alimentos ricos en hidratos de carbono son fuente de energía, pero además de calorías nos aporta algo muy importante para el control de una alimentación saludable: SACIEDAD.

Que un alimento nos aporte más energía que otro a igual cantidad no implica que tengamos que eliminarlo de nuestra dieta, simplemente debemos conocer qué cantidad debemos tomar.

Y en la cena como en cualquier otra comida es fundamental SACIARNOS y para ello es necesario respetar la presencia de una combinación equilibrada, es decir, cada nutriente en su justa medida y eliminarlo es un error garrafal.

Por tanto, por mucho que leas o escuches por ahí teorías que afirmen cuestiones como: “¿Hay alimentos que ENGORDAN según a la HORA que los tome?“, piensa que puedes creer en pseudociencias o puedes creer en información contrastada, pero lo que siempre debe acompañarte es el sentido común y sólo así serás consciente de si la cuestión que te planteen en ese momento es factible y si te das cuenta que no lo es, de poco te van a servir todos los testimonios que puedan ofrecerte.

¡A la LECHE nada le eches!

Cientos de veces escucho frases como “¡A la LECHE nada le eches!” y otras muchas del estilo dichas por amigos/as, familiares, y personas que desconozco (y que hablan muy fuerte, jajajaja). Estoy segura que a ti también te ha pasado alguna vez, y lo peor no es sólo escucharlo, sino que de tantas repeticiones puede que te haya parecido lógico en alguna ocasión.

Pero, ¿Te has planteado todas las combinaciones que tendrías que rechazar si siguieses ese MITO al pie de la letra? Pues, no podrías hacer nada de esto:

  • Tomarte un café con LECHE y tostadas
  • Tomar una ensalada con taquitos de QUESO
  • Tomarte un YOGUR con trozos de fruta
  • Tomar LECHE con cereales o con galletas
  • Tomarte un batido de LECHE y frutas
  • Y muchas otras combinaciones habituales donde tomas cualquier otro alimento junto con LECHE.

Cuando tomas LECHE y una fruta (por ejemplo) lo único que ocurre es que se “juntan en el estómago”, pero el proceso de digestión no causa NINGÚN PROBLEMA estomacal ya lo tomes antes, durante o después de la LECHE.

Muchos son los MITOS que circulan por ahí como este de “¡A la LECHE nada le eches!“, sin embargo, es necesario que al oír este tipo de afirmaciones, te pares a pensar si tiene sentido o si al detenerte en ello ves que se cae por su propio peso.

A lo largo de tu vida, continuarás escuchando afirmaciones SIN SENTIDO como la anterior, porque eso lleva pasando desde siempre, pero está en tus manos reflexionar sobre la veracidad de las afirmaciones que recorren las calles y, disponiendo de herramientas (nociones básicas sobre alimentación) como las que te voy comentando cada MARTES en este Blog (además de en otras redes sociales como  Facebook  , TwitterInstagramLinkedIn ), tener la posibilidad de DECIDIR si ser fiel a ellas o, por el contrario,  determinar que no tienen sentido y no hacerles caso.

Por tanto, te dejo con esta reflexión y espero que la tengas como un as bajo la manga cuando escuches frases como “¡A la LECHE nada le eches!“.