¿Seguro que no te gusta la FRUTA?

La FRUTA es un manjar que nos regala la naturaleza; me gusta por su sabor dulce, las distintas texturas que presenta, sus atractivos colores y su gran variedad.

Me cuesta entender cómo muchas personas me dicen: “No me gusta la FRUTA, a lo que respondo sorprendida: “¿Ninguna?” 0_0

Entonces, mi curiosidad me supera y no puedo evitar comenzar la entrevista suavemente (sea quien sea la persona en cuestión, es decir, sea paciente o no); voy preguntando y preguntando mientras dicha persona (declarada “antiFRUTA“) me va exponiendo sus argumentos. Y al final, todos/as terminan diciendo: “A ver, alguna vez he comido FRUTA, pero no me gustó y dejé de tomarla“.

El problema no está en que dejes de comer algo porque no te guste, sino que no te des la oportunidad de probar OTRAS OPCIONES. De hecho, suelo decir: “No me creo que no te guste la FRUTA, seguramente no hayas probado suficiente variedad“.

Y hablando de variedad, aquí tienes un listado de FRUTAS:

  1. arándano
  2. cereza
  3. ciruela
  4. chirimoya
  5. coco
  6. frambuesa
  7. fresa
  8. kaki
  9. kiwi
  10. mandarina
  11. mango
  12. manzana
  13. melocotón
  14. melón
  15. naranja
  16. nectarina
  17. níspero
  18. papaya
  19. pera
  20. piña
  21. plátano
  22. pomelo
  23. sandía
  24. uva

Y ahora te vuelvo a preguntar: De entre 24 tipos, ¿Ninguna?; “¿Seguro que no te gusta la FRUTA?”  ;)

Puede que estés pensando: “¡Qué PESADOS/AS los/as Dietistas-Nutricionistas con la FRUTA!” Pero, si te fijas, en ningún momento he hablado de propiedades nutricionales, sino de la PALATABILIDAD de un grupo de alimentos, es decir, de la cualidad que tiene un alimento de ser grato al paladar, porque es muy importante que disfrutes de alimentos saludables para poder mantener un estado óptimo de salud a largo plazo y que comer no sea sólo “echar gasolina al cuerpo“, sino una experiencia continua de sabores, aromas, colores, texturas, etc ofrecidos por un grupo de alimentos, como en este caso la FRUTA, que además de su explosión sensorial, te aportan salud.

Y para disfrutar de la FRUTA en su mejor momento, es necesario que la consumas de temporada y de comercio local (si es posible). Aquí tienes un enlace para más información FRUTA DE TEMPORADA

Así que, a partir de ahora, tienes disponible la pregunta “¿He probado suficiente variedad de este alimento para decir que no me gusta?” para hacerte frente a cualquiera de los grupos de alimentos  (cereales, legumbres, FRUTAS, verduras, frutos secos, carne, pescado, huevo y lácteos) y así conocer realmente tus gustos alimentarios 🙂

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No soy yo, es el VERANO

Es julio, los días son más largos, te mueres de calor y empiezas a ver por todas partes publicidad de helados, refrescos, bebidas alcohólicas, etc. La gente esta más relajada, las piscinas, las playas, los chiringuitos y terrazas están repletos. Y la música no para de sonar por todas partes para venderte ese “comer y beber social” que “te hará feliz”.

Seguramente, te guste disfrutar de tu tiempo de ocio con tu familia, tus amig@s, tu pareja, etc y no hay ningún problema en ello, pero si eso lo relacionas siempre con comer poco o nada saludable (fritos, helados, dulces, embutidos,…) y beber del mismo palo (zumos comerciales, refrescos y bebidas alcohólicas), siempre tendrás miedo al verano si quieres cuidar tu salud.

De esta manera, cada vez que llegue el verano y empieces a comentar la jugada con alguien, seguro que dirás: “No soy yo, es el verano“, dejando entender a la otra persona que es una situación en la que no se puede hacer nada.

Sin embargo, ¿es cierto que no puedes hacer nada más que resignarte a llevar malos hábitos siempre que te reúnas con tus seres queridos porque “es verano y eso es así“?

Veamos qué se puede hacer:

  • Si vas al super y ves una nevera más grande que el arca de Noe repleta de helados, no te lo lleves a tu casa y déjalo para un día que te apetezca por la calle.
  •  Si vas a quedar en la piscina con tus amig@s y pensabas llevar tinto de verano como siempre, pásate al agua fresquita que quita la sed y no te hincha como una pelota de playa. Y si para picar pensabas llevarte chuches, cámbialo por fruta, que refresca y sacia más.
  • Si vas a la playa con tu familia, evita llevar comida como si el mundo fuera a acabarse y piensa en un menú de un día en tu casa.
  • En las reuniones sociales también es posible llevar al gran repudiado: la fruta. Un alimento que comes todos los días en tu casa y que si hay más gente delante parece que es un delito. Yo sueño con el día que quede con mis amigas y alguna diga:      “¡illa, nos falta fruta!” (en Sevilla “illa” significa “chiquilla”), pero para eso aún queda 😦
  • No nos olvidemos de ese “Lo verde para los conejos“, siendo una ensalada el plato más fácil y rápido de preparar o cualquier aliño de verduras y hortalizas que se te ocurra que al igual que la fruta, en casa sí, pero fuera…
  • Y por último, el sedentarismo grupal. Las quedadas no siempre tienen que ser entorno a una comida/cena y las copas de después, también existen otras opciones como paseos en bici, rutas de senderismo, actividades acuáticas, etc.

En fin que eso  de “No soy yo, es el verano” ya sabes que tiene más de ESCUSA que de realidad. Así que si te apetece plantearte un verano más saludable y menos indigesto que los de siempre, dispones de opciones suficientes para conseguirlo. ¡Feliz verano! 😉

Mamás Prepacientes

Hoy voy a hablarte de las “MAMÁS PREPACIENTES“, yo las llamó así por su gran paciencia antes de dar a luz. Son las premamás de toda la vida, esas mujeres que por decisión propia o por un descuido llevan a una personita dentro que te presentarán en 9 meses.

Las premamás no sólo soportan el cambio hormonal, la ganancia de peso y volumen corporal, las estrías y otros aspectos estéticos que según el día pueden suponer una chorrada o un mundo, sino que además, tienen que soportar un sinfín de comentarios sobre ellas y su embarazo que se clasifican en 3 sectores principalmente:

1. Felicidad obligatoria

Por lo visto todas las mujeres deben estar super felices de ser futuras mamás, de sentir cada cambio físico en el que sienten su transformación a modo de “pokemon” como algo maravilloso o pensar en el parto como “la experiencia más bonita del mundo“.

Parece ser que todas llegado el momento del embarazo deben sentirse pletóricas por lo afortunada que serán cuando nazca su bebé, pero ¿qué pasa si no sientes nada de eso? ¿Eres una amargada que nadie debe mirar? ¿o simplemente eres una persona que no se ha tomado la noticia como se supone socialmente que debe hacerse? 

Entonces, me pregunto: ¿Y si dejamos a estas mujeres maravillosas que se expresen tal y como se sienten sin que tengan que soportar el juicio de los demás? ¿Y qué tal si las dejamos que vivan este proceso como les apetezca?

2.Comentarios sin filtro

Las premamás no sólo tiene que soportarse a ellas mismas (que no es poco), sino también los comentarios de su entorno. Y desde fuera, pienso que tiene que ser la peor parte, porque la gente comenta sin filtros, no por hacer daño ni mucho menos, de hecho suelen ser los seres queridos los que peor comentan, sino porque son gotitas que se van sumando y a veces el vaso termina rebosando. Y me refiero a comentarios del tipo:

“¡Qué gorda estás!“, “¡Vaya barriga más gorda tienes ya!“, “¡Cómo se te están poniendo las tetas!“,”¡Pues con la barriga que llevas ya te va a salir bien grande!

3.Alimentación

En alimentación, no nos quedamos detrás. Siempre tendrás a alguien que sin ser profesional de dicha especialidad te dará consejos sobre qué puedes o qué no puedes comer y en qué cantidades sin tener la más mínima formación en el sector.

Desafortunadamente, en Sanidad Pública l@s Dietistas-Nutricionistas seguimos escaseando y en la mayoría de las comunidades las mujeres embarazadas reciben información sobre qué tipo de alimentación deben llevar por matron@s  y en el menor de los casos, si la futura mamá estima oportuno acudir a un@ profesional de la nutrición (Dietista-Nutricionista) debe pagarlo de su bolsillo, porque como decía anteriormente para la Sanidad Pública somos “profesionales fantasmas“, es decir, estamos ahí pero ellos no nos ven.

En definitiva quiero decirte a ti que eres futur@ abuel@, tí@, herman@, prim@, pareja, amig@, vecin@, etc; a ti que sueles comentar sin filtro: “Sal de ese carril y dile lo maravillosa que es cada mañana; que entiendes que sea difícil por lo que está pasando, pero que a la mínima que necesite algo ahí estarás; que no se preocupe por sus cambios de humor, porque sólo serán unos meses; y que el resto somos afortunad@s por el bebé que nos presentará en unos meses, pero más aún lo será dicho bebé por venir de una mujer como ella“.

A ti, también, que no eres nada cariños@ te sugiero que le hagas sonreír y tus comentarios sean chistes para ella.

Y sobre todo, a ti, te recomiendo que dejes de aconsejar sobre algo de lo que no te has documentado, y la acompañes a un@ profesional cualificado.

Así que si en tu vida hay una “MAMÁ PREPACIENTE“, cuídala, hazle la vida lo más fácil que puedas, busca momentos para que se divierta y pon tu granito de arena para amenizarle esos 9 nueve meses tortuosos que le esperan.