¿Realmente quieres comer eso?

Hace tiempo leí: “El hombre es el único ser vivo que bebe sin tener sed y come sin tener hambre“. Y así es, en la mayoría de los casos bebemos y comemos más por placer que por necesidad.

Y es que la sociedad en la que vivimos nos invita a un picoteo constante de bebidas y comidas. Nos encanta relacionarnos, charlar con unos/as y otros/as, compartir momentos de ocio con seres queridos y todo ello lo hacemos entorno a la mesa. Y ya conoces la calidad nutricional de estas reuniones…brillan por su ausencia.

Sin embargo, este tipo de elecciones no sólo se dan en grupos, también están presentes de forma individual:

  1. Desayuno: niños/as y adolescentes que toman “cereales del desayuno” con chocolate o miel o se toman un ColaCao con un bollo relleno de crema o chocolate o galletas.
  2. Media mañana: estudiantes de instituto que acuden a la cafetería del centro para tomarse una caña, palmera o bollo de chocolate; chuches; pizzas; y en el mejor de los casos bocadillos con embutido.
  3. Almuerzo: adolescentes que toman refrescos, niños/as que toman zumos y adultos que toman cerveza o vino durante la comida.
  4. Merienda: adultos que toman el café con un pastel.
  5. Cena: adolescentes que toman una pizza.

Estos son sólo algunos ejemplos de elecciones que se hacen de forma individual cada día.

Me gustaría tener en frente a estas personas para preguntarles una a una: “¿Realmente quieres comer eso?

Puede que no conozcan otras opciones, ya sea porque no lo han visto en sus casas, porque el sitio al que acudan sea muy limitado o porque van con un/a amigo/a y hagan lo mismo por inercia, pero qué pasaría si tuviesen otras posibilidades:

  • ¿Qué pasaría si en los institutos se vendiese más COMIDA y menos PRODUCTO?
  • ¿Qué pasaría a la hora del almuerzo o la cena si en la mesa sólo hubiese agua como bebida?
  • ¿Qué pasaría si en las casas no hubiese bollería y se desayunaran tostadas?
  • ¿Qué pasaría si esos/as chicos/as que cenan siempre pizza, aprendieran preparaciones sencillas con verduras y hortalizas?
  • ¿Qué pasaría si en todas las casas hubiese un frutero con variedad de frutas?

Pues, seguramente por inercia se llevarían hábitos mucho más saludables:

  • Si en los institutos se vendiese más COMIDA que PRODUCTO, los/as alumnos/as no tendrían más remedio que comprar más calidad nutricional.
  • Si a la hora de comer en las casas se pusiera sólo agua, todos/as la tomarían por costumbre.
  • Si en las casas no hubiese bollería, los niños y adolescentes con apetito en el desayuno tomarían el pan y lo tostarían.
  • Y si los chicos/as que suelen tomar pizza en la cena aprendieran preparaciones sencillas con verduras y hortalizas, probablemente les apetecería cambiar su dieta monótona por otra más variada y disfrutarían probando nuevos sabores.

Después de esta reflexión no hay vuelta atrás, si realmente te has sentido identificado/a la próxima vez que estés ante una situación similar no podrás evitar preguntarte a ti mismo/a o a alguien cercano a ti: “¿Realmente quieres comer eso?” o ¿Prefieres otras opciones? Y sólo si respondes o te responden: “¡Otras opciones, gracias!“, entonces sabrás que OTRAS OPCIONES SON POSIBLES y además TE PUEDEN GUSTAR.

 

 

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