¿Es necesario eliminar el 100% de las grasas de tu alimentación?

Vivimos en la Era del 0%, una sociedad bombardeada por el consumo de productos light, Zerodesnatados, con un 0% enorme en su etiquetado para indicar cualquier cosa. De hecho, hace un par de días lo vi en la etiqueta de una botella de agua (“0% impurezas“, increíble, pero cierto).

Habitualmente, verás este tipo de productos con etiquetas de color Rosa, porque los/las publicistas piensan firmemente que sólo las mujeres nos identificamos con este tipo de productos y más si nos lo venden del color que “nos gusta a todas” (el Rosa), a pesar de que existan muchísimas mujeres que detestan ese color.

Dejando a un lado el enfoque comercial, es cierto que cada vez ese bombardeo publicitario se está colando en nuestras casas y poco a poco está más integrada la mentalidad del 0%.

Sin embargo, “¿Es necesario eliminar el 100% de las grasas de nuestra alimentación? Pues, la realidad es un NO rotundo y por ello, debes conocer varios aspectos que avalan esta respuesta:

  1. Hay varios tipos de grasas: SaturadasMonoinsaturadas y Poliinsaturadas
  2. Grasas Saturadas: Su consumo debe ser reducido, pues elevan el colesterol total. Están presentes en alimentos procesados (salsas, mantequilla/margarina,tocino, pizzas, bollería, etc) y en alimentos de origen animal (carne, huevos, leche y derivados).
  3. Grasas Monoinsaturadas: Su consumo es recomendado de forma habitual. Son antioxidantes, pero debemos moderar su consumo por su contenido calórico. Están presentes en el aceite de oliva, el aguacate, las aceitunas y los frutos secos.
  4. Grasas Poliinsaturadas: Su consumo es recomendado por su contenido en omega-3/omega-6 presentes en el pescado azul y los frutos secos respectivamente, pues aportan tiene capacidad antiinflamatoria y reducen el riesgo cardiovascular.

 

Seguramente, si te vuelvo a hacer la pregunta: ¿Es necesario eliminar el 100% de las grasas de nuestra alimentación?“,  tu repuesta sería muy distinta.

Ahora que conoces los distintos tipos de grasas, ya puedes elegir libremente entre los alimentos que las contienen cuáles son más adecuados, si deben estar presentes en tu consumo habitual y cuáles deben ser de consumo reducido para mantener un buen estado de salud.

¡Sólo tú puedes decidir qué alimentación quieres llevar a cabo! Así que sé consciente de las elecciones que realizas, porque gran parte de la salud que tengas a largo plazo dependerá de ello.

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¡DETÓX menos eso!

El otro día estaba tan feliz mirando libros en una tienda de un Hospital y para mi desgrada tuve que encontrarme un libro titulado: “Cocina Detox, Cocina Sana” (jajajaja…no sabía que en los hospitales había literatura de HUMOR) y no quedaba ahí la cosa; además, en el reverso aparecía una frase: “Con la Cocina Detox podrás eliminar de tu dieta Trigo, Gluten (me imagino que lo mencionó así debido a que el autor no sabría especificar en qué cereales se encuentra) y la Leche consiguiendo así una alimentación más saludable“.

Al leerlo me hice algunas cuestiones: ¿Para qué puede pensar esta persona que puede ser bueno eliminar estos alimentos?; ¿Cómo puede pensar alguien que para llevar una alimentación más saludable tiene que eliminar dos alimentos, cuyo consumo no genera efectos adversos?; ¿Cómo puede una persona tener la desfachatez de publicar un libro donde afirme cuestiones que no tienen evidencia científica alguna?; y, sobre todo, ¿Cómo es posible que se venda este tipo de libro en un hospital (lugar supuestamente diseñado para salvaguardar nuestra salud)?

Ante este acúmulo de afirmaciones SIN SENTIDO me gustaría aclarar 3 aspectos:

  1. Los CEREALES que contienen GLUTEN son: trigo, cebada, centeno, avena y espelta. El resto de cereales carece de Gluten y sólo podrían estar contaminados si se emplean los mismos utensilios para cocinar ambos tipos de cereales.
  2. NO es MÁS SALUDABLE una alimentación SIN GLUTEN si la persona en cuestión no es intolerante al mismo, es decir, si no es celíaca, ya que en este caso su consumo NO AFECTARÍA negativamente a la salud. 
  3. NO es MÁS SALUDABLE una alimentación SIN LÁCTEOS, si la persona en cuestión no padece  intolerancia a la lactosa o intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Y de la misma forma que el ejemplo anterior, en este caso no habría ningún riesgo en su consumo.

El libro estaba enfocado en la preparación de una infinidad de recetas en las cuales SÓLO se utilizaban FRUTAS, VERDURAS y HORTALIZAS. 

Es muy interesante conocer las diferentes formas de preparar este tipo de alimentos, pero hay que tener claro que una alimentación sana, variada y equilibrada debe contener todos los grupos de alimentos de manera que se cumplan todos los requerimientos nutricionales tanto en macronutrientes (Hidratos de carbono, Proteínas y Lípidos o Grasas) como en micronutrientes (Vitaminas y Minerales) necesarios para un funcionamiento óptimo de nuestro organismo.

Además, se ofrecían este tipo de recetas como tratamiento Detox, porque según el autor una alimentación exclusivamente a base de frutas, verduras y hortalizas “detoxifica”, es decir, elimina toxinas. Sin embargo, la realidad se aleja mucho de esa afirmación, pues ningún alimento tiene la capacidad de eliminar toxinas, lo que sí puede ocurrir es que tenga capacidad antioxidante (previene o evita la oxidación celular). De hecho, el órgano que realmente filtra la sangre es el HÍGADO y en caso de estar afectado se haría mediante DIÁLISIS. Mientras que el encargado de eliminar los desechos de este filtrado es el RIÑÓN mediante la orina. Así de fácil 😉

Por otra parte, la alimentación que nos vende el autor tiene muchas carencias, entre ellas la eliminación de alimentos ricos en Hidratos de carbono (Trigo y otros cereales con Gluten) que nos aportan la principal fuente de energía y fibra (genera saciedad y favorece la movilidad del bolo fecal) y de alimentos ricos en proteínas encargadas de multitud de funciones vitales como estructural, reguladora, … (Lácteos) que además, son fuente de Calcio.

Así que cuando leas este tipo de afirmaciones que carece de evidencia científica, piensa: “¡DETÓX menos eso!” porque una alimentación exclusivamente a base de 2 grupos de alimentos (frutas, verduras y hortalizas) sólo te van a generar carencias nutricionales a corto plazo y enfermedades crónicas a largo plazo.

 

 

¿Lo tiro o NO lo tiro?

Te voy a situar en un episodio de tu vida que, seguramente, habrás vivido alguna vez.

¿No te ha pasado, abrir la puerta del frigorífico y al ver un yogur pasado de fecha pensar: “¿Lo tiro o NO lo tiro?” ?

Sin embargo, ¿Debes eliminar de la nevera o de la despensa todo lo que esté pasado de fecha? o ¿habrá matices que tener en cuenta?

Pues, es tan sencillo como fijarse cuando se lee una fecha en la etiqueta de un alimento/producto alimentario si indica Consumo Preferente o Fecha de Caducidad.

Ahora, me imagino que pensarás: ¿Cómo diferencio los 2 tipos de fechas que me indicas?

– El Consumo Preferente es la fecha para consumir un alimento/producto alimentario PREFERENTEMENTE, es decir, que debe estar en condiciones óptimas para su consumo como mínimo hasta la fecha que se indica en el etiquetado. Sería el ejemplo de la fecha que aparece en una botella de aceite.

– La Fecha de caducidad es la fecha para consumir un alimento/producto alimentario ESTRICTAMENTE, es decir, que se puede consumir (sin generar un riesgo en nuestra salud) como máximo hasta la fecha indicada en el etiquetado. Si tomamos como ejemplo una mayonesa pasada de fecha debemos saber que NO podemos consumirla porque, en este caso, Sí sufriríamos consecuencias adversas. Sin embargo, hay productos a excepción de esta regla que como un yogur pasado de fecha, el cual si lo consumimos debemos saber que podemos superar la fecha indicada  hasta 1 semana como máximo para que no que genere consecuencias adversas  en nuestra salud.

Además, saber leer el etiquetado no sólo es importante para GARANTIZAR nuestra SALUD, sino también para REDUCIR el DESPERDICIO.

Vivimos en un mundo que por una parte lo forman personas SIN RECURSOS para vivir y por otra, personas que DESPILFARRAN comida cada día.

El primer grupo son personas que se abastecen con lo que pueden.

El segundo grupo son personas que se abastecen con mucho más de lo que necesitan.

Por tanto, si eres del segundo grupo (“Los que DESPILFARRAN”), puedes seguir igual o puedes hacerte cargo de tu parte de responsabilidad y tener en cuenta algunos detalles:

  • Fíjate en los conceptos que aparecen en el etiquietado
  • Haz una lista de la compra para evitar traer a casa alimentos que ya tienes
  • Utiliza los excedentes para preparar otros platos distintos
  • Piensa qué cantidad necesitas y evita comprar para que sobre

De esta manera, REDUCIRÁS el DESPERDICIO y harás un CONSUMO RESPONSABLE.

Y ahora que conoces un poco más  la realidad del etiquetado, la próxima vez que tengas delante un alimento/producto alimentario pasado de fecha, sabrás qué hacer ante la duda de ¿Lo tiro o NO lo tiro?”

¡Paso de DIETAS, voy a comer lo que me apetezca y ya está!

La NAVIDAD terminó y ahora toca la fiebre de la pérdida de peso express.

Entonces, salen a la palestra 2 grupos:

  • Grupo 1_“El lunes empiezo la DIETA y me apunto al gym”
  • Grupo 2_ “Paso de DIETAS, voy a comer lo que me apetezca y ya está” “Y de correr nada que eso es de cobardes”

El Grupo 1 son los/las fieles a los milagros. Ellos/as piensan que por marcarse una meta, donde pasar de 0-100, al iniciar el año (ej: apuntarse en el gimnasio para ir todos los días, cenar lechuga todas las noches o eliminar el pan y la pasta de su alimentación) van a perder peso, porque lo van a “cumplir a rajatabla” (expresión española para expresar “cumplir de una forma muy estricta”) y les va a funcionar estupendamente.

El Grupo 2 son los/las  decepcionados/as, son personas que han perdido la fé por los milagros. Ellos/as han pasado por multitud de DIETAS muy ESTRICTAS y han comprobado una y otra vez que eso NO les FUNCIONA.

De esta manera, ni los del primer grupo ni los del segundo, han conseguido alcanzar y mantener un peso saludable a largo plazo. Y te preguntarás: ¿Puede que sea imposible? ¿Soy víctima de una sociedad superficial en la que no tengo ni voz ni voto? ¿Realmente, puedo conseguirlo si me lo propongo? ¿Es algo que sólo puedo conseguir si mi genética me lo permite?

Pues, tal como dijo Barack Obama en su día: “Yes, we can

Todo es tan simple como tener en cuenta 3 aspectos básicos:

  1. Planificación

El gran error que te lleva a no cumplir con tus objetivos es no haber realizado una planificación previa. Esto ocurre tanto en alimentación (“voy a cenar una pizza porque no me apetece cocinar, he tenido un día muy duro”) como en actividad física (“¿Ahora que estoy haciendo la digestión me voy a ir al gym en vez de quedarme echándome la siesta?, si hombre”).

2. Metas alcanzables a corto plazo

El motivo principal por el que terminas abandonando el “SUPER ENTRENAMIENTO” y las “DIETAS TORTURADORAS” (ej: comidas insípidas y con las que nunca te sacias) es su RIGIDEZ.

Cuando vamos a modificar nuestros hábitos, necesitamos que sea de la forma más flexible posible, de manera que se adapten a nuestra vida y no nuestra vida a ellos.

3. Motivación

Sin motivación, no vas a ninguna parte, por eso necesitas marcarte metas a corto plazo para que veas como las vas alcanzando. Sólo así ganarás confianza en ti mismo/a y tendrás ilusión para continuar mejorando.

He de reconocer que modificar la rutina es un trabajo de fondo, pero una vez que te has subido al carro, todo va sobre ruedas. Y al final lo importante, no es que llegues a la meta el/la más rápido/a, sino que cuando llegues hayas ido al ritmo que te marcaste y que sigas con ganas de seguir día tras día, porque “no hay victoria sin esfuerzo“.

Así que si te has visto reflejado/a como fiel de los milagros o como decepcionado/a de las DIETAS, sólo decirte que si necesitas un cambio en tu vida luches de forma constante y responsable y no te dejes influenciar por personajes que te prometen cambios sin esfuerzo ni dedicación, porque eso no es real a largo plazo y “lo que rápido llega, rápido se va”.

¿Es POSIBLE terminar la NAVIDAD SIN ser un ROSCÓN con patas?

Martes 2 de enero

Ya has salido de la CENA DE NAVIDAD, la CENA DE FIN DE AÑO, sus sucesivos DÍAS DE RESACA, de TERMINAR LAS SOBRAS y con una frase que te persigue a modo de madre con la alpargata en alto: “Venga comer, que esto hay que gastarlo en estos días” y todavía queda el DÍA DE LAS CABALGATAS que conlleva el consumo de ROSCÓN, CARAMELOS, GOMINOLAS, y otras CUCHES.

Entonces, te preguntarás: “¿Es POSIBLE terminar la NAVIDAD SIN ser un ROSCÓN con patas?” Pues, he de decir: SÍ, ES POSIBLE.

La NAVIDAD aunque nos la venden desde NOVIEMBRE, realmente son 3 semanas en la que 1 día de cada una es motivo de fiesta.

24 de Diciembre: Noche Buena

31 de Diciembre: Fin de año

6 de Enero: Día de Reyes

Las 2 primeras fechas (Noche Buena y Fin de año) pertenecen a las GRANDES CENAS y la tercera (Día de Reyes) a la GRAN MERIENDA. Y, no digo esto porque sea exagerada de forma natural como buena andaluza que soy ;b sino porque es la realidad. ¡La NAVIDAD se nos va de las manos y es POSIBLE modificar nuestra conducta!

Es maravilloso que tengamos 3 días para rodearnos de seres queridos y disfrutar de buenos momentos con ellos/as, pero NO ES NECESARIO desmadrase así cada año.

Y mientras lees estas lineas, pensarás: “Sí, si, muy bonito, pero ven tu a mi casa y lo cambias lista”.

Afortunadamente, ESTÁS A TIEMPO de no terminar estas fiestas como el primo de SANCHO PANZA, por ello te mostraré algunas pautas para ir modificando estos días:

  1. Guarda todo el excedente (ej: tuppers para toda esa comida que te ha sobrado de las CENAS NAVIDEÑAS y congélalo). Así evitarás el agobio de comer varios días lo mismo por miedo a que se estropee.
  2. Bombones, regálalos!! Seguro que conoces a alguien con el/la que quieras tener un detalle extraoficial.
  3. Roscón de Reyes. Si te apetece llevar a casa un roscón, que sea pequeño ya que aún tendrás turrones y polvorones en bandejas para tomar y ofrecer. De esta manera, habrás satisfecho tu deseos controlando la cantidad.
  4. Haz una lista con todo lo que te ha sobrado este año de dulces (turrones, polvorones, mantecados, empanadillas, bombones, etc), para que al año que viene hagas una compra mínima de productos navideños.
  5. Has otra lista con todos los platos que se quedaron sin tocar en las CENAS. Así podrás plantearte otro tipo de menús más ligeros.
  6. El día de las cabalgatas, guarda los caramelos que recojas, y dejalós para otro día, ya que ese mismo día habrás tomado otros dulces en la merienda.
  7. El resto de días que no celebramos nada, déjalo libre de azúcar y grasas (presente en embutido; quesos curados; postres lácteos como mousses, flanes, natillas,etc; productos navideños;…) y mantén una alimentación equilibrada.
  8. Con el excedente que no podamos regalar ni guardar, reduce al mínimo su consumo, es decir, no exceder las 2 raciones semanales y si no hay consumo, mejor.
  9. Retoma o inicia tu actividad física. No, tienes que ir al gimnasio si no te gusta, hay otras opciones para hacer ejercicio [ej: correr, nadar, andar a paso ligero, hacer bici, hacer cinta, deportes (ej: tenis, bádminton, pádel, fútbol, balonmano, etc), bailar, …].

 

Como has podido comprobar MEJORAR la ALIMENTACIÓN en NAVIDAD, es POSIBLE!! 😉

Y ahora que acabas de empaparte de toda esta información, y puedes ver la situación de cada año con otros ojos, te invito a que reflexiones sobre si crees que estas pautas podrían llevarse a cabo en tu casa y, aún más, si quieres cambiar actitudes como los hábitos de vida y cuál es tu nivel de compromiso para ponerlo en práctica.