¡Anda, no seas más tonto/a y cómete una palmera!

Hay eventos que se relacionan con comer MÁS y PEOR como las llamadas BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones); fiestas como Navidades, Ferias, Cumpleaños; o las ansiadas Vacaciones donde se suele decir eso de “En vacaciones, lo que se encarte” (bueno, es una frase muy del Sur, aunque la actitud es de toda España) y “lo que se encarte” es: desajustes en las horas de sueño y comer y beber a todas horas sin hambre ni sed, sólo por placer.

De hecho, muy frecuentemente, al reunirnos con familiares o amigos/as la primara frase que surge es: “Traemos un montón de guarrerías” y además, la persona que lo dice lo hace con una sonrisa de oreja a oreja muy pícara a la cual su entorno le responde con la misma expresión, pues todos/as saben que ese tipo de productos comestibles ni son necesarios ni aportan ningún beneficio a nuestra salud, sino más bien todo lo contrario. Pero esta actitud surge porque a todo humano nos encanta lo prohibido, y el sólo por el hecho de hacer lo contrario a lo correcto, nos genera placer.

Por suerte, cada vez, hay más personas concienciadas con llevar un estilo de vida saludable y saben que este tipo de actitudes, es decir, comer MÁS y PEOR, se van sumando a lo largo del año y al final no es un día, ni dos, ni una semana, sino que llega a repetirse muchas veces.

Entonces, las personas concienciadas con su salud se plantean: ¿Es necesario?, ¿Necesito beber alcohol en todas las cenas y almuerzos con amigos/as o familiares? ¿Necesito comer todo eso y a todas horas en vacaciones? Y empiezan a cambiar el chip realizando cambios como los siguientes:

  • Tomar fruta de postre en vez de helados.
  • Subir por las escaleras (al menos hasta el segundo piso) en vez de coger el ascensor.
  • Tomar pan integral con aceite de oliva en el desayuno en vez de un croissant con mantequilla y mermelada.
  • Tomar fruta en la merienda en vez de el bollo habitual (palmera, caña, etc).

Pero esto a veces no es aceptado por nuestro entorno. Cuando se da un evento como un día playa con la familia, en la merienda empieza el bombardeo de bollería; palmeras, cañas, tartas de manzana, cuñas, galletas rellenas, etc y seguidamente comienza el reparto.

Y qué pasa si algún miembro/a dice: “No gracias, yo traigo fruta, ¿quieres?” Pues, que ves como la persona que te ofrece bollería empieza a mirarte raro y termina diciéndote: “Anda, no seas más tonto/a y cómete una palmera“.

Esto ocurre por 2 motivos:

  1. Asociamos las vacaciones y otros eventos sociales/familiares con “comer MÁS y PEOR”.
  2. Hemos crecido en una sociedad donde se fomenta la idea de que “cometer excesos nos hace más felices y más libres”. 

Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues lo que realmente nos aporta felicidad es, simplemente, la compañía de familiares y amigos/as y sólo podremos ser libres cuando seamos capaces de elegir lo que realmente queremos y no cuando actuemos por costumbre.

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