¿Qué alimentos son los altramuces?

En Sevilla, es muy usual que al pedir algo en un bar de tapas te pongan ALTRAMUCES, al igual que puede ocurrir con las aceitunas. En el resto de ciudades de España, puede ser más o menos frecuente esta práctica, pero sí que en todas partes se consume como aperitivo en las casas.

Llevas toda la vida consumiendo ALTRAMUCES, pero ¿Sabes qué son?, ¿Sabes a qué grupo alimentario corresponden?, ¿Qué nutrientes aportan? o ¿Cómo se preparan? Lo verás, a continuación:

Los ALTRAMUCES  son legumbres como las lentejas, habas, chícharos, garbanzos, etc. En Arahal, los llamamos “salaitos” por la marca distribuidora de un pueblo vecino. Aunque, también son conocidos por “chochitos”.

Suelen ser consumidos como aperitivos y, en este caso, son sumergidos en salmuera y envasados en recipientes herméticos.

También los podemos encontrar en crudo como cualquier otra legumbre y utilizarlos en guisos, ensaladas, sopas, hamburguesas, etc.

Además de consumir los ALTRAMUCES tal cual, éstos pueden servir como ingredientes principales en la elaboración de otros productos como harinas, sustitutos del café, aceites e incluso paté.

Los ALTRAMUCES, al igual que el resto de legumbres, nos aportan principalmente proteínas y fibra, pero en esta caso destaca por su contenido en grasas insaturadas, los conocidos omega-3 y omega-6.  Además, contienen un elevado aporte de Hidratos de carbono.

Y ahora, te preguntarás ¿Y para qué me sirven esos nutrientes?, pues vayamos por partes:

Las proteínas se encargan de regenerar y mantener un estado óptimo del tejido muscular. En este caso hablamos de proteínas de origen vegetal por lo que para mejorar la calidad de la proteína y su absorción deben ser consumidas junto con cereales (ej: arroz, trigo, avena, espelta, quinoa, etc).

La fibra favorece el tránsito intestinal (dato explicado infinidad de veces en el anuncio del yogur de envase verde) y por tanto, actúa frente al estreñimiento.

Los omega 3 y 6 se encargan de la movilización de grasas y por tanto, favorecen el rendimiento cardiovascular reduciendo el colesterol malo (LDL) e incrementando el bueno (HDL).

En cuanto a los Hidratos de carbono, suponen un combustible esencial en nuestra alimentación, pues son los principales nutrientes que deben aportarnos energía para llegar a cabo nuestra actividad interna y externa diariamente.

Entonces, a partir de ahora, siempre que se de la situación en la que surja la duda de “¿Qué alimentos son los ALTRAMUCES?” ya estas listo/a para resolver todos sus matices.

 

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¡Yo, el dulce a la hora del café, no lo perdono!

Actualmente, nos preocupamos muchísimo por la Obesidad y el Sobrepeso infantil. Solemos decir “¡Qué mal comen los/las niños/as de hoy!“, “¡La comida basura es barata!” e incluso comentarios como “¡Los/las niños/as de hoy en día manejan dinero y lo tienen muy fácil para comprarse cuches en cualquier momento!“.

Sin embargo, ¿Alguien se para a pensar en la alimentación de los ADULTOS? Pues, realmente son pocas las personas que se paran a pensar si su alimentación es equilibrada o no y en caso de hacerlo, muchas de ellas no les dan la importancia que tiene.

Muchas veces me han dicho ADULTOS: “Yo, el dulce a la hora del café, no lo perdono“. Y “casualmente“, sus hijos/as han llevado una mala alimentación a lo largo de sus vidas. Pero, esto no es casual. Si en una casa los ADULTOS fuman, el/la hijo/a entenderá que fumar es una actividad sin importancia y será normalizada en su vida, pues pensará como decía la letra de una canción del rapero sevillano Haze: “¿Porque fumas? Porque no sera tan malo ya que fuman en la tele y hasta fuma el mayor de tus hermanos“. Del mismo modo, si en una casa todos los ADULTOS toman una pieza de fruta a la hora del café, el/la hijo/a entenderá como algo habitual tomar fruta en la merienda. En cambio, si lo que ve es que los mayores toman dulces todos los días en esa comida, entenderá que los dulces son alimentos de consumo diario y que tomarlos cada día no será perjudicial en su salud.

Entonces, si es cierto que nos preocupa la salud de los más peques, ¿Será tan difícil para los ADULTOS incorporar pequeños cambios como tomar una pieza de fruta a la hora del café en vez de un dulce o dedicar entre 30 min y 1h al ejercicio físico diariamente?

Quizás, si nunca has llevado a cabo estas pautas lo veas un poco cuesta arriba, pero piensa que si tu hijo/a te ve poniendo en marcha estas actividades no sólo llegará un día en que sea normal para el/ella, sino que querrá imitarte y habrás logrado fomentar hábitos saludables que formarán parte de toda su vida y que en un futuro lo verás reflejado en tus nietos/as e incluso otras personas de su entorno más cercano.

Por tanto, es muy importante, no sólo implicarse en que una persona haga las cosas correctamente, sino actuar desde nosotros mismos para dar ejemplo y reflejar así que es posible hacer las cosas bien.

¡Anda, no seas más tonto/a y cómete una palmera!

Hay eventos que se relacionan con comer MÁS y PEOR como las llamadas BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones); fiestas como Navidades, Ferias, Cumpleaños; o las ansiadas Vacaciones donde se suele decir eso de “En vacaciones, lo que se encarte” (bueno, es una frase muy del Sur, aunque la actitud es de toda España) y “lo que se encarte” es: desajustes en las horas de sueño y comer y beber a todas horas sin hambre ni sed, sólo por placer.

De hecho, muy frecuentemente, al reunirnos con familiares o amigos/as la primara frase que surge es: “Traemos un montón de guarrerías” y además, la persona que lo dice lo hace con una sonrisa de oreja a oreja muy pícara a la cual su entorno le responde con la misma expresión, pues todos/as saben que ese tipo de productos comestibles ni son necesarios ni aportan ningún beneficio a nuestra salud, sino más bien todo lo contrario. Pero esta actitud surge porque a todo humano nos encanta lo prohibido, y el sólo por el hecho de hacer lo contrario a lo correcto, nos genera placer.

Por suerte, cada vez, hay más personas concienciadas con llevar un estilo de vida saludable y saben que este tipo de actitudes, es decir, comer MÁS y PEOR, se van sumando a lo largo del año y al final no es un día, ni dos, ni una semana, sino que llega a repetirse muchas veces.

Entonces, las personas concienciadas con su salud se plantean: ¿Es necesario?, ¿Necesito beber alcohol en todas las cenas y almuerzos con amigos/as o familiares? ¿Necesito comer todo eso y a todas horas en vacaciones? Y empiezan a cambiar el chip realizando cambios como los siguientes:

  • Tomar fruta de postre en vez de helados.
  • Subir por las escaleras (al menos hasta el segundo piso) en vez de coger el ascensor.
  • Tomar pan integral con aceite de oliva en el desayuno en vez de un croissant con mantequilla y mermelada.
  • Tomar fruta en la merienda en vez de el bollo habitual (palmera, caña, etc).

Pero esto a veces no es aceptado por nuestro entorno. Cuando se da un evento como un día playa con la familia, en la merienda empieza el bombardeo de bollería; palmeras, cañas, tartas de manzana, cuñas, galletas rellenas, etc y seguidamente comienza el reparto.

Y qué pasa si algún miembro/a dice: “No gracias, yo traigo fruta, ¿quieres?” Pues, que ves como la persona que te ofrece bollería empieza a mirarte raro y termina diciéndote: “Anda, no seas más tonto/a y cómete una palmera“.

Esto ocurre por 2 motivos:

  1. Asociamos las vacaciones y otros eventos sociales/familiares con “comer MÁS y PEOR”.
  2. Hemos crecido en una sociedad donde se fomenta la idea de que “cometer excesos nos hace más felices y más libres”. 

Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues lo que realmente nos aporta felicidad es, simplemente, la compañía de familiares y amigos/as y sólo podremos ser libres cuando seamos capaces de elegir lo que realmente queremos y no cuando actuemos por costumbre.