¡Tengo que adelgazar para ENTRAR en mi vestido rojo!

Anteriormente hemos tratado posts sobre la Operación Polvorón, la Operación Bikini, las Campañas Publicitarias,  la Sociedad Actual, y otros temas relacionados con “el culto al cuerpo“, pero hoy nos centraremos en la pérdida de peso con objetivos muy marcados.

Muchas veces alguien te habrá comentado que quería perder unos kilos de más para ENTRAR en una prenda deseada, incluso es probable que coincidiera con el título de este post: “Tengo que adelgazar para ENTRAR en mi vestido rojo“.

Querer ENTRAR en una prenda que utilizábamos cuando teníamos un peso inferior al actual es el objetivo marcado más empleado en la mayoría de los casos de pérdida de peso.

El problema no es perder peso para ENTRAR en una prenda deseada, sino todo lo que se suele estar dispuesto/a a hacer para conseguirlo.

Habitualmente, las personas que tienen este objetivo ya sea para ENTRAR en un vestido rojo, unos vaqueros o en el traje de la boda de su primo, entre otros, se agarran a un “clavo ardiendo” para conseguirlo “sea como sea“. Esta actitud les lleva a hacer barbaridades para lograr pérdidas de peso rápidas sin tener en cuenta su salud como pueden ser cualquiera de las famosas Dietas Milagro como la de “la Piña“, la de “los Zumos Detox“, “la Dukan“, etc.

Entonces, me pregunto: “¿Se sabe por ahí qué ocurre cuando sometemos nuestro cuerpo a un efecto yo-yo constante?”, es decir, ¿Se conocen los efectos de perder y ganar peso una y otra vez?

Cuando sometemos nuestro cuerpo a un efecto yo-yo constante ocurre lo siguiente:

  • Principalmente perdemos agua, mientras que la pérdida de grasa es insignificante.
  • Comenzamos a tener déficits nutricionales (falta de nutrientes esenciales).
  • Debilidad muscular
  • Debilidad cutánea (ej: piel, uñas y cabello principalmente)
  • Cambios de humor radicales
  • Cada vez nos cuesta más recuperar el peso saludable
  • Enfermedades derivadas de desequilibrios nutricionales constantes.
  • Problemas de ansiedad (ahora “puedo comer de todo” y ahora “no puedo comer de nada”).

Sin embargo, esta dinámica no termina en la persona que la pone práctica, sino que al hallarnos en una red conectada influimos en nuestro entorno y nos solemos guiar por lo que vemos más que por lo que tenga certificado de validez, es decir, si vemos a nuestra vecina que lo consiguió “masticando 3 hojas de menta” antes de desayunar cada mañana, nosotros lo haremos porque hemos podido ver como se quedó mucho más delgada en poco tiempo. Pero, lo que nuestra vecina no nos contó es que a parte de masticar cada mañana las 3 hojas de menta, salía a correr cada día y llevaba una dieta equilibrada.

Por tanto, ¿No será más fácil hacer las cosas bien, ser constante y mantener tu peso saludable siempre que hacer burradas en 2 días generándote problemas de salud? Y sobre todo, ¿No será mejor que tu entorno te imite para ganar salud que para perderla?

Y si eras de los/las que llevaba varios años con el efecto yo-yo, es buen momento para que te plantees la importancia de mantener la salud y de ser consciente de que “No hay cambio sin esfuerzo“.

 

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