¿Los QUEMAGRASAS existen o Son los Padres?

Actualmente, vivimos en una sociedad donde se prima el culto al cuerpo. La publicidad nos bombardea cada día con campañas de pérdida de peso express al mismo tiempo que nos vende la necesidad de premiarnos con alimentos ricos en grasas saturadas y azúcares refinados. De esta manera, nos hallamos en un bucle de estrés, agobio y depresión donde de repente te sientes mal y lo arreglas comiendo pizza con tu familia y al mismo tiempo ves como no te cierran los vaqueros y piensas que lo puedes arreglar poniéndote una crema QUEMAGRASAS por la noche.

Si nos centramos en este último producto los llamados QUEMAGRASAS hay infinidad de formas para su venta. Todos conocemos la Crema de noche, pero no es lo único, también se comercializan Pastillas, Zapatillas con “suelas especiales”, Fajas con “ioines activadores”, Tratamientos de luz pulsada y otros más famosos como la Electroestimulación (ya hay casos de personas que han sufrido Rabdomiolisis: rotura de las fibras musculares).

Y lo mejor de todo es la coletilla que acompaña a todos estos productos: “Este tratamiento debe estar acompañado de una Dieta Equilibrada y Actividad Física”. Entonces, yo me pregunto:¿Para qué necesito estos productos si  puedo cumplir mis objetivos con Dieta Equilibrada y Actividad Física? Pues muy sencillo, para que un montón de VENDEDORES DE HUMO se hagan ricos a mi costa.

Y lo más importante; ¿Por qué funciona la venta de QUEMAGRASAS? Porque cuando tenemos un PROBLEMA queremos resolverlo YA y cualquier opción que me responda con “claro que sí, cómprate esto que funciona” nos ATRAE porque oímos justo lo que queremos. Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues los cambios sólo se consiguen con Tiempo, Esfuerzo y Constancia.

Todo esto ocurre sencillamente porque pertenecemos a una sociedad donde todo gira entorno a nuestro físico, pero este tipo de situaciones NO SE ARREGLAN comiendo ni comprando productos carentes de rigor científico. De hecho, para cada problema hay un profesional formado para atender a tus necesidades; si tenemos problemas emocionales existen Psicólogos y Psiquiatras; si son en relación al físico: Preparadores físicos, Fisioterapeutas, Podólogos, etc; y  si están relacionados con la alimentación: Dietistias-Nutricionistas.

Así que, ante cualquier problema, la opción más adecuada sería buscar al profesional formado en la cuestión que necesites cambiar y apartar cualquier SOLUCIÓN FÁCIL Y RÁPIDA (como el empleo de QUEMAGRASAS) que te presenten y actuar con coherencia frente a los cambios que quieras aplicar en tu vida.

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¿Y qué hace un Dietista-Nutricionista?

Habitualmente, al decir que soy Dietista-Nutricionista me suelen hacer un par preguntas:

  • Ah, entonces, ¿tú qué pones dietas?
  • ¿Eso qué es para poner a la gente más delgada no?

Es triste, pero cierto conocer la realidad de lo que se piensa en la calle y  aunque actualmente esa sea la imagen que se tiene de nuestra profesión, no implica que no se pueda cambiar esa perspectiva. Afortunadamente, somos miles y miles los Dietistas-Nutricionistas que abogamos por divulgar hábitos de vida saludables y fundimos nuestros cerebros cada día para ser lo más creativos posibles  y así ayudar a nuestros pacientes (en consulta) o a cualquier ciudadano de a pie (que nos siga en redes sociales) a lograr una alimentación saludable, variada y equilibrada  que se adapte al máximo a su día a día.

Y, ahora diréis: “muy bien, pero qué hacéis entonces?”

Pues la labor de un Dietista-Nutricionista se basa en los siguientes aspectos:

  • Conocer los Hábitos Cotidianos realizados por el paciente hasta el momento, sus datos clínicos (analítica) y sus gustos y preferencias alimentarias.
  • Ofrecer Menú Semanal o no.
  • Controlar las Medidas Antropométricas (IMC, % masa grasa, masa muscular, agua corporal, perímetro de cintura y cadera, etc) o simplemente controlar el peso y el perímetro abdominal.
  • Impartir Educación Nutricional (mostrar cuáles son las raciones y frecuencia de consumo correctas, cómo elaborar un menú equilibrado, etc).
  • Realizar Menús Mensuales para Escolares o Personas Hospitalizadas
  • Adaptar las recomendaciones al máximo para así favorecer la adherencia al tratamiento del paciente.

Además, los Dietistas-Nutricionistas, no sólo trabajamos la pérdida de peso (aunque es lo más frecuente), también trabajamos la Alimentación en:

  • Deportistas 
  • Niños (se implantan hábitos alimentarios saludables para así prevenir el Sobrepeso o la Obesidad infantil).
  • La “Triple A”: Adolescentes, Adultos y Ancianos (se corrigen hábitos alimentarios inadecuados).
  • Personas con patologías (Hipertensión, Diabetes, Enfermedad Celiaca, Alergias e Intolerancias, Disfagia, Trastornos de la Conducta Alimentaria, etc).

Por tanto, aunque sé que después de este post continuarán preguntándome: “¿Y qué hace un Dietista-Nutricionista?“, espero que al menos los que lo hayáis leído seáis conscientes de nuestra labor, pues va MÁS ALLÁ de Hacer Dietas y conseguir Pérdidas de Peso” y lo hagáis llegar así a vuestro entorno.

¡Por 1 día…!

Los fines de semana o los días de fiesta solemos salir  con la familia o los/las amigos/as a comer fuera de casa ya sea a desayunar, almorzar, tomar café o cenar. Y en multitud de ocasiones, hemos escuchado eso de “¡Por 1 día…!“. Sin embargo, ¿podemos afirmar que realmente sea SÓLO 1 DÍA? ¿O es un acto que repetimos VARIOS DÍAS A LA SEMANA?

Veamos como es la cosa:

  • Si salimos a desayunar un domingo churros con chocolate es sólo 1 día, pero si compramos un paquete de churros y chocolate listo para servir para cuando se me antoje tomarlo en casa, NO ES SÓLO 1 DÍA.
  • Si salimos a tomar café un viernes y nos tomamos un gofre con chocolate y nata, es sólo 1 día, pero si nos compramos un paquete de gofres, un bote de nata y sirope de chocolate para cuando se me antoje tomarlo en casa, NO ES SÓLO 1 DÍA.
  • Si salimos a almorzar o cenar  un sábado y de postre nos tomamos tarta de queso, es un sólo 1 día, pero si nos compramos varias tarrinas de tarta de queso para tenerlas en casa, NO ES SÓLO 1 DÍA.

Entonces, espero que os haya quedado claro que si llenamos nuestro carro de la compra cada semana con este tipo de productos (churros, chocolate, gofres, siropes, botes de nata o tartas de queso, entre otros), NO ES SÓLO 1 DÍA. Y del mismo modo, si cada fin de semana esta es nuestra dinámica, tampoco sería realista la idea de “¡Por 1 día…!” ya que no sería 1 sino 3 días de cada semana.

Y todo esto sin contar los días de fiesta, que esto ya es insuperable. Lo detallamos a continuación.

  • Navidad: mantecados, bombones y turrones
  • Semana Santa: torrijas, empanadillas, prestiños, huesos de santo, …

En ambas fiestas ocurre lo mismo, SIEMPRE, SIEMPRE aparece alguien en tu casa con alguno de los dulces mencionados guardados en un tupper bien llenito para que no te quedes con las ganas.

Y así año tras año (si hablamos de las fiestas) y fin de semana tras fin de semana, se va repitiendo la historia.

Por tanto, en estas situaciones las recomendaciones serían las siguientes:

Si llega a tu casa alguien con un tupper bien llenito, continúa la cadena de reparto.

Si 1 día o 2 (como máximo) te apetece tomarte un dulce, adelante, pero que no sean varios días, todas las semanas.

Y sobre todo, toma consciencia al decir eso de “¡Por 1 día…!” ya que NO SERÁ 1 SÓLO DÍA.

 

¿Debemos eliminar el ACEITE DE PALMA de nuestra dieta?

Desde hace unos meses, se han desatado las alarmas sobre el consumo del ACEITE DE PALMA. Hace unas semanas, se crearon varios perfiles en redes sociales para que sus seguidores visualizaran fotografías donde aparece el contenido en ACEITE DE PALMA de los productos procesados  al alcance de todos (similar a los perfiles donde se muestran imágenes sobre el contenido en azúcar). Ayer saltaba la noticia de un supermercado que se estaba planteando eliminar de sus lineales productos elaborados con ACEITE DE PALMA de sus marcas propias.

Entonces, ¿realmente su consumo desencadena un riesgo tan elevado?¿Debemos eliminar el ACEITE DE PALMA de nuestra dieta?

Las marcas que lo utilizan se amparan en la declaración que afirma que su consumo en pequeñas cantidades no causa efectos nocivos. Pero, ¿es posible llevar una alimentación sin consumir ACEITE DE PALMA?

Actualmente, dicho aceite está presente en la mayoría de los productos procesados debido al afán de las empresas productoras de abaratar sus costes.  Es cierto que, si consumimos productos alimentarios elaborados con ACEITE DE PALMA en pequeñas cantidades y de forma ocasional, no pondríamos en peligro nuestra salud. Sin embargo, la realidad es muy distinta, pues este tipo de productos son consumidos diariamente lo que conlleva a que su ingesta a largo plazo sí genere riesgos para nuestra salud. 

Y os preguntaréis: ¿Por qué supone un riesgo su consumo a  largo plazo?

El ACEITE DE PALMA, a pesar de estar englobado en el etiquetado de “Grasas Vegetales” tiene un perfil lipídico (determina la calidad de la grasa) muy bajo con respecto al de otras grasas de su mismo grupo (“Grasas Vegetales“) como el aceite de oliva o girasol.

En relación a la calidad nutricional de dicho aceite estos son algunos aspectos:

  • Su elaboración genera contaminantes presentes en el producto final, por lo que los productos elaborados con ACEITE DE PALMA también los contendrán.
  • Su perfil lipídico se traduce en un contenido principal de grasas saturadas, que favorece la producción de colesterol malo (Col-LDL) incidiendo negativamente en la salud cardiovascular.

Además, otro dato a destacar es que en la mayoría de los casos, su producción es insostenible generando una impacto medioambiental.

Por tanto, es importante que, si somos consumidores frecuentes de productos elaborados con ACEITE DE PALMA debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Fijarnos en el etiquetado. Aunque en el mismo indique que está elaborado con “Grasas Vegetales” girar el producto y leer si en los ingredientes aparece ACEITE DE PALMA.
  • Reducir la frecuencia de consumo y cantidad de productos procesados.
  • Elegir productos donde las grasas principales sean aceite de oliva/girasol.
  • Por muy “Eco”, “Casero” o “Light” que nos parezca el envase se debe leer el listado de ingredientes.

 

Y a la pregunta: ¿Debemos eliminar el ACEITE DE PALMA de nuestra dieta?

Como se suele decir “Si no puedes con el enemigo únete a el“, ¿quiero decir con esto que nos rindamos y continuemos consumiendo productos elaborados con ACEITE DE PALMA como hasta ahora?: NOOOOOOOOOOO; Simplemente, mi mensaje es el siguiente: ya que somos conscientes de que el ACEITE DE PALMA es un ingrediente muy frecuente en los alimentos procesados, es normal que alguna vez consumamos, pero no hagamos de estos productos la base de nuestra alimentación, es decir, sabemos que está ahí, pero midamos la frecuencia y cantidad de su consumo.

Por tanto, ser conscientes de la libertad de la que disponéis para elegir la calidad de vuestra alimentación, así que está en vuestras manos ir incorporando pequeños cambios en vuestro día a día y tener calidad de vida a largo plazo o, por el contrario, no hacer nada y sufrir infinidad de enfermedades derivadas de malos hábitos alimentarios.