¿Y tan malo es el Azúcar?

Muchas veces hablando de alimentos ricos en Azúcar he oído eso de “¿Y tan malo es el Azúcar?“. Y lo peor del sentido de esta pregunta no es el hecho de juzgar si es malo o no para la salud su consumo, sino el pensar “¡No me quites eso que me encanta!” o “¡Anda cállate que eres una exagerada!arrinconando así la realidad para hacerla más pequeñita.

Hace unas semanas surgió una inicitiva de un grupo de Dietistas-Nutricionistas que han puesto en marcha perfiles en redes sociales donde muestran imágenes de productos alimentarios y el contenido de azúcar en terrones. Personalmente, pienso que es una iniciativa muy buena, pues es una forma muy gráfica de ser cosnciente de una realiadad que muchos no quieren apreciar. Sin embargo, es cierto que habrá personas que centren su atención en el consumo de azúcar y descuiden el consumo de grasas saturadas.

Entonces, diréis: “¿qué tengo que dejar de tomar todo lo que tenga azúcar?”

Pues, en primer lugar, el azúcar no es imprescindible en nuestro día a día pues ya lo obtenemos a partir de alimentos de origen vegetal. Por tanto, si así fuese no nos haría ningún dado.

En segundo lugar, podemos y debemos controlar su consumo para mantener una alimentación saludable, variada y equilibrada.

Y en tercer, y último lugar, no es necesario erradicar ningún alimento/producto alimentario de nuestro consumo habitual, basta con saber cuánto y cuándo se debe consumir.

Y ahora que eres algo más consciente de la realidad del consumo de azúcar, ¿Podrás aplicar estas pautas en tu día a día? Simplemente, basta con que quieras hacerlo.

 

 

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¿Lo tiro o no lo tiro?

Hoy os voy a situar en un episodio de nuestras vidas que habréis vivido alguna vez.

¿No os ha pasado, abrir la puerta del frigorífico y al estar frente a la puerta y ver un yogur pasado de fecha pensar: ¿Lo tiro o no lo tiro?

Pues para todas las personas que habéis sufrido ese “momento de incertidumbre” quiero explicaros algunos aspectos:

  1. Cuando leemos una fecha en la etiqueta de un alimento/producto alimentario hay que diferenciar entre Consumo Preferente y Fecha de Caducidad.
  2. Consumo Preferente. Fecha para consumir un alimento/producto alimentario PREFERENTEMENTE, es decir, que debe estar en condiciones óptimas para su consumo como mínimo hasta la fecha que se indica en el etiquetado. Sería el ejemplo de la fecha que aparece en una botella de aceite.
  3. Fecha de caducidad. Fecha para consumir un alimento/producto alimentario ESTRICTAMENTE, es decir, que se puede consumir (sin generar un riesgo en nuestra salud) como máximo hasta la fecha indicada en el etiquetado. Si tomamos como ejemplo una mayonesa pasada de fecha debemos saber que NO podemos consumirla porque, en este caso, Sí sufriríamos consecuencias adversas. Sin embargo, hay productos a excepción de esta regla que como un yogur pasado de fecha, el cual si lo consumimos debemos saber que podemos superar la fecha indicada  hasta 1 semana como máximo para que no que genere consecuencias adversas  en nuestra salud.

Ahora, me imagino que pensaréis, y cómo diferenciamos los 2 tipos de fechas que nos explicas. Pues es muy sencillo:

Debéis fijaros si en la etiqueta del producto se indica Consumo preferente o Fecha de caducidad.

Así que, como en este momento sois conocedores de la realidad del etiquetado, la próxima vez que tengáis delante un alimento/producto alimentario con una fecha ya podréis superar el momento de ¿Lo tiro o no lo tiro? con total destreza.

¿Calidad o Precio?

Esta semana numerosos perfiles de redes sociales se han hecho eco de un programa informativo sobre “El Panga”.

Para aquellos que, después de tal revuelo informativo, siguen sin saber qué es, este es un buen momento para que presten atención a la siguiente explicación:

El Panga (Pangasius hypophthalmus) es un pescado blanco de agua dulce que en fase adulta mide 1,40m y pesa 44kg aproximadamente. Dicho pez, vive en ríos y lagos de sureste asiático (principalmente de Vietnam y Tailandia).

el-panga

La polémica informativa se basa en 2 vías principales:

  1. Condiciones medioambientales. Además de su  desarrollo en ríos y lagos también, se produce de forma intensiva por lo que se llevan a cabo prácticas de engorde rápido empleando piensos caseros, hormonas y antibióticos dando lugar a un producto de producción masiva ausente de controles.
  2. Condiciones higiénico-sanitarias. Al no ser un producto europeo, no llega a pasar la multitud de controles higiénico-sanitarios que un producto europeo. Además, las aguas donde crece dicho pez están contaminadas con mercurio (mineral tóxico y acumulable) y pesticidas. Por tanto, si lo consumimos también estamos consumiendo estas sustancias.

 

Entonces, ¿por qué se consume?

  1. Desinformación del consumidor, pues en la mayoría de los casos no somos conocedores de las condiciones de producción del alimento que compramos y consumimos de forma habitual.
  2. Es barato y fácil de preparar. El Panga, está en el mercado a 3-3,5€/kg  y suele venir fileteado y sin espinas.

 

Y ahora, que tenemos más información sobre el pescado en cuestión, ¿reduciremos su consumo?  Pues, sólo el tiempo nos puede responder a esta cuestión, pero es cierto que a veces es importante que prime la calidad frente a la cantidad, ya que podemos consumir pescados producidos en España como la Merluza que es un pescado blanco, cuyo precio es asequible para todos los bolsillos (aunque un poco más elevado que el Panga). De esta manera, estaremos consumiendo un producto que ha pasado todos los controles europeos, con un nivel proteico mucho mayor que el anterior destacado y ,sobretodo, al alcance de cualquier ciudadano. Así que, ya sólo queda tener fé en que las personas tomen las decisiones correctas para su salud y las de su entorno más cercano y sepan ordenar sus prioridades en la medida de lo posible.

 

¡Por fin! ¡Ya somos libres de las Fiestas Navideñas :)

Hoy es el día de “La Libertad“. Hoy somos libres de multitudes comidas de empresa, con amigos o con la familia, de decoración navideña, de compras hasta el último minuto, selección,  entrega y recogida de regalos a nuestros seres queridos,  etc.

La Navidad, esa fiesta tan “bonita y acogedora cargada de felicidad” o así al menos nos lo venden cada año las empresas publicitarias. Sin embargo, no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar de esa “armonía perfecta” cuando un familiar o amigo se fue de su vida para no volver y que además, justo en esas fiestas recuerda más que nunca su ausencia porque son en ellas donde se solían reunir. Pero, también es cierto que,  a pesar del consumismo masivo, el estrés para prepararlo todo, y la ausencia de personas importantes en nuestras vidas, es una fiesta donde todo mundo está abierto a disfrutar (en la medida de lo posible) de sus seres queridos, pues sin ellos no seríamos las personas que somos.

Y como ya hemos tratado el concepto Navidad, vamos a continuar con el siguiente: “Recalculando“.

Ahora que “Por fin, ya somos libres de las fiestas navideñas” es un buen momento para incorporar el concepto “Recalculando” como diría la voz de la mujer que habla tan rápido del GPS (jajajaja).

Estoy segura que habrá mucha gente que todavía tengan cajas y cajas de mantecados, turrones, bombones, etc y que pensarán: “Pues hasta que no se gasten,…“. Pues si te ves reflejado en esta afirmación una opción asequible sería regalarlo (en el caso de mantecados o polvorones) o guardarlo (en el caso de bombones o turrones) y si no te gustan ninguna de las anteriores puedes consumirlo reduciendo a 1 o 2 veces por semana.

Además, de reducir o eliminar el consumo de productos tan energéticos dados en las fiestas ya pasadas, es importante retomar o empezar a realizar actividad física. Así que, a todas a aquellas personas que odian a muerte estas dos últimas palabras “Actividad Física” quiero decirles que no sólo se practica en el gimnasio, de hecho hay múltiples formas para ello entre las que destacan:

  1. Realizar cualquier tipo de deporte (ej: nadar, correr, jugar al tenis, al pádel, al balonmano, al fútbol, al baloncesto, etc).
  2. Cualquier actividad de ocio (ej: hacer senderismo, hacer rutas en bici, visitar lugares, salir a bailar, etc).
  3. Actividades cotidianas como ir a todas partes andando, subir por las escaleras, realizar las tareas domésticas (ej: recoger la casa, tender, planchar, barrer, fregar, etc).
  4. Y, en caso de que no veas factible ninguna de las anteriores, siempre puedes probar ir al gimnasio (aunque tengas alguna experiencia en esta opción) y probar las distintas clases que ofrecen, ver si te gusta alguna y disponer de esta posibilidad.

En cualquiera de los casos, si queremos aplicar alguna de las opciones a nuestro día a día, sólo tenemos que organizarnos y ver en qué hueco podemos incluir nuestra Actividad Física Favorita. De esta manera, conseguiremos incorporar hábitos de vida saludables, relacionarnos y conocer a  más personas, estar de mejor humor y sentirnos mucho mejor tanto física como emocionalmente, pues ya lo decía la mítica frase en latín “Ment sana in corpore sano“.